Monthly Archives: March 2011

Ruta 66 review by Pachi Tapiz

Mostly Other People Do the Killing – The Coimbra Concert (CF 214)
Los Mostly Other People es de lo más divertido que le ha pasado al jazz en bastante tiempo. Lo de estos cuatro músicos tiene mucho mérito ante la ola de conservadurismo que invade a parte de la crítica, público y también a parte de los músicos. Pensar en su música me lleva a pensar en comida: para alimentarse hay muchas opciones. Se puede ir a una franquicia (sean tapas, pizzas, hamburguesas o comida típica), a un restaurante de diseño, a una tasca de las de siempre… o a casa de alguna de alguna amable tía-abuela de esas que casi todos tenemos. A esa comida es a lo que me sabe su música: a cosas tomadas de aquí y allá (free, cool jazz o hard-bop), bien sazonadas con mucho swing por unos instrumentisas sobresalientes, melodías muy logradas y libertad a espuertas.

En su directo de Coimbra, su quinto disco, se muestran en su salsa. Los temas tienen el título del que sirve para iniciar su descarga de creatividad, aunque allí hay citas de otros temas, melodías improvisadas y solos soberbios. Sin la limitación del estudio, se expanden como sólo ellos lo saben hacer. Creando jazz de primera, ni más ni menos.

More and More review by Tim Niland

Aram Shelton’s Arrive – There Was… (CF 217)
Saxophonist Aram Shelton has become a fixture on the modern jazz scene in Chicago, Oakland and many other places around the globe. As a leader or participant in several different groups he has had the chance to explore many of the facets of improvised music. On this album with his group Arrive, with Jason Adasiewicz on vibraphone, Jason Roebke on bass and Tim Daisy on drums, they explore the open ended intersection between free jazz and composed music that was the hallmark of great musicians of the 1960’s like Andrew Hill, Bobby Hutcherson and Eric Dolphy. “Cradle” brings that Blue Note axis to the forefront with the band rotating on a broad musial axis in their choppy melody and fluid improvisation. “Lost” is a special performance, a ballad that is yearning for release through a spacious interlude of mysterious sounding vibes. The pace gradually picks up to a strong climactic finish led by strong saxophone. The spare and open feel also pervades “Fifteen” which has stuttering saxophone and drums setting the stage for a spare, open and spacious performance. “Frosted” slows things even further to a hushed conversation between vibes and brushes before Shelton’s tight saxophone enters, giving the music a light and open feel. The album is concluded with “Golden” where bass and vibes set a subtle groove before the leader picks up the pace with strong saxophone driving the performance to a powerful conclusion.
http://jazzandblues.blogspot.com/

Improjazz reviews by Luc Bouquet and Gary May

Improjazz review by Luc Bouquet

Jazz Thing review by Wolf Kampmann

Scott Fields / Matthias Schubert – Minaret Minuets (CF 213)
Dass sich Musiker aus der ganzen nahen und fernen Welt in Berlin zu neuen Projekten treffen, ist bereits oft erzählt worden. Zu diesen Wahlberlinern gehört auch Saxofonist Matthias Schubert, der aber mit Gitarrist und Klangerfinder Scott Fields immer noch seine Köln-Connection pflegt. Auf „Minaret Minuets“ (Clean Feed/NRW) springen die beiden Meister der experimentellen Musik einmal mehr ins Unbekannte. Sie setzen zahlreiche Elemente zusammen, die eigentlich nicht zusammengehören. unterschiedlichste Zustände, Härte- und Dichtegrade, Abstraktionslevels, Melodie- und Struktureinheiten, Zeitebenen sowie Farblichkeiten werden in einen Topf geworfen und sorgsam sortiert und montiert. Nicht jede Kombination klingt logisch, und doch ergibt alles einen Sinn, denn sie folgen einer selbstdefinierten Logik des Lebens, die alles andere als vorhersehbar ist.

English translation by Scott Fields:
It has been mentioned often that musicians from all over the near and distant world have collected in Berlin to bring forth new projects. These include new Berlin-resident saxophonist Matthias Schubert, who through guitarist and sound-inventor Scott Fields contiues his Cologne connection. In “Minaret Minuets” (Clean Feed / NRW), the two masters of experimental music jump once more into the unknown. They put together many elements that seem to not belong together. Different states, hardness and density, levels of abstraction, melody and structural units, layers of time as well as color are thrown into a pot and carefully sorted and assembled. Not every combination sounds logical, and yet it all makes sense, because they follow a self-defined logic of life that is anything but predictable.

Revista Arcadia review by Luis Daniel Vega

Ricardo Gallo’s Tierra de Nadie – The Great Fine Line (CF 209)
La primera vez que oímos hablar del pianista Ricardo Gallo fue en el 2004, cuando se dejó ver en La revuelta, disco de la agrupación bogotana Asdrúbal. Poco después de grabar junto a ellos viajó a Nueva York, donde se quedó a vivir por largo tiempo. Allí, en la Universidad Stony Brook, conoció al trombonista Ray Anderson, quien se convirtió en su profesor y, a la postre, en su colega. Ninguno de los dos se imaginó que seis años más tarde entrarían al estudio para darle vida a The Great Fine Line, quinta placa de Gallo luego de tres discos en cuarteto (Los cerros testigos, Urdimbres y marañas y Resistencias, todos ellos editados por el colectivo La Distritofónica, del que es miembro activo) y Meleyólamente, en dúo al lado del guitarrista Alejandro Flórez. 

Conformado en diciembre de 2007, el quinteto-sexteto Tierra de Nadie cuenta con la presencia de algunos “pesos pesados” del jazz y la llamada “música creativa” o “música improvisada” en Nueva York. ¿Y cómo convence un músico emergente de 33 años a otros que literalmente lo doblan en edad, y que cuentan con carreras consolidadas a lo largo de tres décadas? La respuesta es fácil: con música, fresca, poco prejuiciosa y, lo más importante, sin gentilicios. Así las cosas, los sonidos que nos encontramos en esta grabación son desarraigados y se adentran en territorios inhóspitos donde “los complejos y los mitos se resuelven en melodía”, como reza el epígrafe de Cortázar, impreso en el disco. 

Desde el jazz, la tradición de la música de vanguardia y de cámara, pinceladas andinas, otras citas prestadas del Caribe y el Pacífico colombianos, The Great Fine Line se siente, a primera vista, difícil. Claro, desde la entrada, el asunto es retador a todas luces como sucede en “Intruders”, corte en el que Anderson en el trombón, Mark Helias en el contrabajo y Satoshi Takeishi en la batería improvisan en onda minimalista por casi dos minutos antes de que el combo tome forma y se deje ir en un tema que por momentos nos recuerda las composiciones de Andrew Hill, a propósito, uno de los pianistas favoritos del bogotano. A partir de aquí no hay beneplácitos, lo que no significa de ningún modo que el disco sea hermético, despiadadamente freesero (de hecho no hay free por ningún lado), pretencioso y, en el peor de los casos, autorreferencial, es decir, escrito para ser entendido por algunos iniciados. Todo lo contrario. The Great Fine Line es accesible y nos tiene reservadas muchas sorpresas, como el imponente solo de Takeishi en “Stomp at no man´s land”; la nostalgia andina de “Hermetismo” (con Dan Blake impecable en el saxo tenor y Pheroan AkLaff soberbio en la batería); la delicadeza de Gallo en “The intervetion” y, para completar, “La pina blanca”, ingeniosa pieza en la que se cruzan, sin efectismos patrioteros, algo de dixieland, con porros chocoanos y sabaneros, estas últimas, sonoridades que Anderson asimila, precisamente, como si de verdad estuviera parado en la mitad de esa imaginaria tierra de nadie. 

Punto de giro en el oficio del capitalino, The Great Fine Line (editado por el influyente sello portugués Clean Feed) no puede ser escuchado como telón de fondo. Aunque suene a odiosa advertencia, hay que tomarse el tiempo necesario para escucharlo y no descuidar ningún detalle como sucede, por ejemplo, con el óleo “Piece on earth” (sí, como la pieza de Coltrane) con el que la artista Claudia Ruiz nos confirma que este disco es puro deleite… hasta para los ojos.
http://www.revistaarcadia.com/opinion/critica/articulo/sin-gentilicios/24573

JazzMag review by Philippe Méziat