Monthly Archives: September 2008

Tomajazz review by Yahvé M. de la Cavada


Mauger – The Beautiful Enabler (CF 114)

Mark Dresser / Ed Harkins / Steven Schick – House Of Mirrors (CF 117)
Mark Dresser es un músico profundo, experimentador e inteligente. Desde hace décadas se ha dedicado a pasear por los paisajes del jazz en busca de cosas nuevas que decir, tanto en su faceta de contrabajista, como en la de líder y compositor. Muchos palos ha tocado en este tiempo y nunca ha resultado decepcionante; sus aventuras le han llevado a formar parte de algunos de los grupos mas emocionantes de los últimos años y a participar e incluso liderar decenas de discos memorables.

El sello portugués Clean Feed es uno de los que más (y mejor) ha documentado su trabajo reciente, desde su solo de contrabajo Unveil al fantástico dúo con Roswell Rudd, Airwalkers. Ahora salen de golpe dos grabaciones más protagonizadas por Dresser pero, como suele ser habitual en él, tratadas de una forma colectiva.

Mauger es un super-trío, un all-stars, un dream-team o como se le quiera llamar. El hecho está formado por Rudresh Mahanthappa, Mark Dresser y Gerry Hemingway, tres músicos que con su sola presencia avivan el interés por una grabación, con lo que verles juntos hace salivar el oído rápidamente.

Teniendo en cuenta la versatilidad de cada uno de ellos, de buenas a primeras es difícil saber con qué nos vamos a encontrar, al menos en cuanto a enfoque (la calidad está más asegurada). Afortunadamente ninguna personalidad solapa a otra, y los tres se ven completamente representados, tanto a nivel instrumental como compositivo. En The Beautiful Enabler hay lugar para composiciones de todos ellos e incluso para una creación colectiva.

Lo mágico del disco es que transmite una sensación de flexibilidad que hace que, reconociendo claramente el carácter particular de cada músico, todo fluya como un “todo” poli-estilístico, como si los tres instrumentos se abrazasen con fuerza hasta amoldarse milimétricamente uno a otro. Esta unidad confiere naturalidad al proyecto y, aunque Hemingway suena algo más contenido en ocasiones o Mahanthappa algo más clásico, la música respira y se expande por el aire, imbatible.

The Beautiful Enabler es una de las grabaciones ineludibles del año, y Mauger, uno de los grupos que más prometen de los aparecidos en los últimos años.

Con House Of Mirrors, el otro disco que nos ocupa, aflora la faceta más cercana a la música contemporánea de Dresser. Otro trío en este caso, muy diferente al anterior. Dresser decidió escribir todas estas composiciones inspirado en el libro pedagógico de ritmos de Edwin Harkins, una figura capital de la New Music y un virtuoso de la trompeta (en este disco toca hasta 6 modelos diferentes, todos poco habituales en el ámbito jazzístico). Dresser y Harkins, mano a mano, escribieron y desarrollaron el proyecto como dúo, ensayando ocasionalmente y llegando a actuar en una ocasión. Tiempo después Dresser se unió a la Universidad de California-San Diego, donde Harkins imparte clases desde hace años. Allí el proyecto tomó forma con la incorporación de Steven Schick, profesor de percusión de la UCSD y un nombre muy conocido en los círculos de la música contemporánea.

House Of Mirrors es un esfuerzo experimental, pero tremendamente asequible, en el que es difícil separar lo que es composición de lo que es improvisación. Afortunadamente, todo el disco posee una indudable libertad que le sitúa adecuadamente entre la música contemporánea y el jazz. Lejos de encorsetarse en caminos limitados o expuestos a demasiadas premisas iniciales, la variedad y desenfado de la grabación resulta refrescante.

El papel de Dresser, tan importante como el de Harkins, no es tan deliberadamente protagonista en una escucha parcial. Pero incluso Schick, que parece supeditado a un segundo plano, ve resurgir su papel a medida que se suceden las escuchas. House Of Mirrors es un proyecto completamente colectivo, imposible de llevar a cabo sin alguno de sus miembros pero, además, debe entenderse como un conjunto en todos sus aspectos. A pesar de la solidez independiente de la mayor parte de las piezas, es en una exposición completa en la que podemos percibir el carácter de la obra y los centenares de matices que contiene.

Ambos discos muestran dos caras de un mismo Mark Dresser, acompañado por personalidades tan interesantes como él. Un mismo Mark Dresser para músicas muy diferentes. Eso si, todas buenas.
http://www.tomajazz.com/discos/breves.php?d=2008-09-01#beautiful_enabler-mauger

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All About Jazz Italy review by Enrico Bettinello

Angles – Every Woman Is a Tree (CF 112)
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Musicista che si muove con grande curiosità su diversi piani di linguaggio – da quello più aderente alla tradizione free, come nel caso degli Exploding Customers, a quello più radicale che esplora le tecniche meno convenzionali dello strumento – il sassofonista svedese Martin Küchen non nasconde mai una matrice “politica” che contribuisce a muovere il suo universo espressivo.
Every Woman Is a Tree è quindi innanzitutto un disco profondamente “politico”, nel senso di una musica che prende spunto dal disagio di rapportarsi contro le inguistizie e gli orrori della guerra e vuole ispirare una riflessione in questo senso. La splendida band che Küchen ha radunato sotto il non troppo conciliante nome Angles è completata da alcuni dei più interessanti musicisti della scena scandinava creativa, dal trombettista Magnus Broo al meno conosciuto trombonista Mats Äleklint, passando per il vibrafono di Mattias Ståhl [ottima scelta timbrica, questa], il contrabbasso di Johan Berthling dei Tape e la batteria di Kjell Nordeson.

L’immagine del titolo, ripresa in copertina da un’illustrazione semplice quanto efficace di Travassos, identifica già la natura di nutrimento e condivisione che la musica si prefigge: nei sei brani registrati dal vivo a Stoccolma nel marzo del 2007, traspare un’urgenza e un impegno che si riflettono positivamente sulla musica. Costruito con un lessico consolidato – ricco di echi estatico-modali anni Sessanta – che aggiunge, spira dopo spira, i propri elementi melodici e ritmici al mood di base, il disco è infatti pervaso da una sensibilità condivisa che non tarda a trasformarsi in immediatezza.

La donna rifugio in tempo di guerra, la musica più vivida come risorsa in un mondo nel quale gli interessi economici certamente non favoriscono espressioni artistiche poco controllabili, una naturale funkyness a sostenere la dialettica tra solista e collettivo: un disco riuscito, spesso emozionante.
http://italia.allaboutjazz.com/php/article.php?id=3156

All About Jazz review by Libero Farnè

Michael Dessen – Between Shadow and Space (CF 106)
 Ecco un Cd attuale, piuttosto vario, senza dubbio interessante, anche se non convincente dall’inizio alla fine. In quasi tutti i brani Dessen affianca al trombone l’utilizzo del computer, deformando ed integrando con sonorità filamentose la pronuncia classica dell’ottone. Fra i trombonisti dell’avanguardia storica Grachan Moncur III è quello il cui insegnamento traspare maggiormente nel linguaggio di Dessen: l’attacco delle note, inizialmente deciso e screziato, nelle parti finali delle frasi evolve verso un ripiegamento un po’ malinconico.
Ciò è evidente soprattutto in “Between Shadow and Space” (titolo tratto da un poema di Neruda), il cui tema emerge solo alla fine, dopo un’improvvisazione ciclica. In “Anthesis” invece, introdotto da un pregevole assolo di Tordini, la strutturazione più nervosa rimanda a modelli più recenti, quali Tim Berne o Steve Swell. “Duo Improvisation” è un dialogo estemporaneo fra Dessen e Sorey su cadenze prevalentemente intimiste e figurazioni astratte, mentre “Granulorum” naviga fra situazioni diverse senza una finalizzazione evidente. Nel brano conclusivo la sovrapposizione fra piatti, archetto, elettronica tende a creare una suggestiva trama ricorrente, dilatata e ricca di armonici.

I due partner del leader si rivelano decisamente all’altezza della situazione: Tordini possiede un tocco deciso, personale, una notevole sonorità risonante, sia all’archetto che al pizzicato. Sorey, giovane di cui si dice un gran bene e messosi già in luce in altri contesti, presenta un drumming nodoso ed un’indipendenza degli arti che gli permette di ricercare metriche sghembe.
http://italia.allaboutjazz.com/php/article.php?id=3135

Bagatellen review by Clifford Allen

Angles – Every Woman is a Tree (CF 112)
Swedish alto saxophonist-composer Martin Küchen is most known for Exploding Customer, a pianoless quartet that functions more like a rock band in intent and delivery, less in the choice of material. His latest project, Angles, is an expanded effort in more ways than just personnel. Joining Küchen here are drummer Kjell Nordeson (Exploding Customer, School Days, AALY), trumpeter Magnus Broo, vibraphonist Mattias Ståhl, bassist Johan Berthling and trombonist Mats Äleklint on a program of six originals. In parts, this sextet is somewhat reminiscent of School Days/The Thing re-imagining of Norman Howard’s music (Anagram, 2002)—fire and brimstone abound, but with a distinctly modernist, architectural sense of organization. Yet Angles moves in a way funkier and less heavy-handed than The Thing and others of its ilk.

The set begins with “Peace is Not for Us,” a bluesy dirge for low, bowed bass, biting, sharp alto and Stahl’s delicate metallic flecks. Restated with the full ensemble, a tremendous weight becomes the theme, Nordeson pulsing in shimmering waves a la Sunny Murray, opening shop for martial orchestration. Äleklint is a muscular soloist, slushy tailgate and meaty flicks of the bugle. He puts so much mass behind his statement (and such forward motion) that the rhythm section seems torn between continuing its tidal wave or letting blistering tempi glint off sliding brass. Berthling starts “Don’t Ruin Me” unaccompanied, Ståhl and Nordeson providing loosely swinging metallic accents. Küchen brings the cavalry; as a player, he has integrated a number of different hard-edged altoists to his plate—Jackie McLean, Charles Tyler, Gary Bartz, and Roscoe Mitchell all figure into his braying, sinewy vocabulary (though he name checks one less known Stateside: Swede Lars Göran Ulander).

It wouldn’t be a Küchen project without large, slinky backbeat pieces and they’re here in the second half of the program. In the whiplash-inducing bounce of “My World of Mines,” horns pile onto one another, reading the theme in different tempi in an organic and gradual assertion of statements not dissimilar to the mid-song tune calling of Ayler or Cherry. As elsewhere, Ståhl is given significant room for his muted mallet cascades and tide pools—it seems as though other members of the ensemble are curious to hear what world he’s going to inhabit, and sit out to listen. Though all of the writing is Küchen’s, this is most importantly a collective ensemble in the truest sense of the word. Every Woman is a Tree is not only as solid a slice of contemporary Scandinavian free jazz as one could hope for—it’s rhythmic as all get-out and accessibly infectious.
http://www.bagatellen.com/?p=1992

All About Jazz review by Dean Christesen

Fight the Big Bull – Dying Will Be Easy (CF 108)
Fight the Big Bull’s debut record begins darkly, with a fear brooding in the growl of a distorted trombone, unsettling bass and haunting shakers. It ends in a similar, yet tweaked tone, with an epic chorus making way for one last statement of defeat (or is it victory?). Amidst the rest of the work emerges a big band heavy on the slop—like jazz found in the back woods, blues from dirt road nomads and hymns from the swamps of the bayou. But the band executes precisely from the ink on the score, as if the sounds were directly out of guitarist and bandleader Matt White’s mind.
His creations are arranged for the nonet—an array of horns, bass, drums and percussion which are often interchangeable terms—and a subtly placed, often absent guitar. Within the fertile harmonies and heart-wrenching melodies lie plenty of holes to fill for the improvisationally gifted nine.

“In Jarama Valley” has the soul of a blues with grit. As instruments foreshadow the impending onslaught, a free-for-all soon clicks into the eye of the storm when saxophonist J.C. Kuhl recites newly felt urges to a captive rhythm section. As the orchestration grows with new parts and canonly echoes, the instruments fall apart into a vehement hurricane. White’s guitar stands alone before others join to lament.

Drummer Pinson Chanselle and percussionist Brian Jones leave their marks on found metals and skins on “Grizzly Bear,” in a short battle scene. Bassist Cameron Ralston joins to reap the rewards of the victor, playing the claves and other percussion. After a quick recapitulation of the theme, trombonist Bryan Hooten rips into the 8-bar blues with undying intensity.

“November 25th” acts as an anthem to what could be considered a well-conceptualized album. Spanish flavor is abundant in a flamenco rumba-esque trumpet solo from Bob Miller, backed by handclaps and bass. Much of the music on the album lends itself to Spanish semblance, and images of conquistadors and toreros are easily evoked from the group’s music.

Originally packaged independently by the band as an EP, Dying Will Be Easy is short, but not regrettably short. The four dramatic pieces give significant room for the musicians to stretch out, which they seize with a vigor that is sure to slay any beast.

All About Jazz Italy review by Libero Farnè

Mark O’Leary – On the Shore (CF 091)
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Dopo collaborazioni con Paul Bley, De Johnette ed altri, negli ultimi tre anni il chitarrista irlandese Mark O’Leary ha autoprodotto una quindicina di CD a suo nome, per la Clean Feed, la Ayler e soprattutto la Leo. Il che mi fa presupporre che egli abbia deciso di investire energie e denaro in una sistematica e ambiziosa operazione di autopromozione, dando un’immagine il più possibile completa e sfaccettata della sua ampia visione estetica e delle sue capacità di compositore, organizzatore e solista. Tanto più che, soprattutto nell’intrecciare trii solidi ed equilibrati, ha avuto l’accortezza di contornarsi di volta in volta di musicisti più quotati ed esperti di lui: Mat Maneri (Self-Luminous) e Matthew Shipp (Chamber Trio), Tomasz Stanko e Billy Hart, Uri Caine e Ben Perowsky (Closure), Steve Swallow e Pierre Favre (Awakening), Cuong Vu e Tom Rainey (Waiting} oppure Eyvind Kang e Dylan Van Der Schyff Zemlya)… Sta di fatto che questa ingente produzione discografica ci rivela un personaggio di talento, dotato di un’ottima tecnica, spinto da un mirato eclettismo ad affrontare progetti differenziati, di musica ora totalmente improvvisata, ora attentamente preordinata.
La musica di On the Shore, composta dal chitarrista ed incisa nell’ottobre 2003 in California, evolve con molta sapienza attraverso varie atmosfere. “Staring at the Sun” e “Point Sketch” sono i brani più movimentati, ritmicamente marcati, ed il leader emerge con assoli sorprendenti per velocità e piglio deciso. Gli altri episodi del CD sono circoscritti in suggestioni più pacate, modulate in una lenta meditazione, ora ieratica e quasi liturgica, ora onirica ed evanescente.

Indubbiamente O’Leary tiene sempre in pugno la situazione ed è il responsabile del buon risultato complessivo. I tre partner si attengono alle sue direttive, somministrando cadenze, contrappunti e colori. Jeff Kaiser e John Fumo appartengono a quella genìa di trombettisti attuali, misurati e intimisti, avviata in America da personaggi come Ron Miles, Cuong Vu ed altri. Alex Cline si conferma maestro di una percussione raziocinante, tenuta sotto controllo anche nei momenti di maggiore energia.
http://italia.allaboutjazz.com/php/article.php?id=3134

Bagatellen review by Clifford Allen

Mauger – The Beautiful Enabler (CF 114)
Mauger brings together the trio of drummer Gerry Hemingway, bassist Mark Dresser and alto saxophonist Rudresh Mahanthappa (for his first Clean Feed session) for eight original compositions. Mahanthappa is noted for his highly “structuralist” work, some of it through-composed, with figures like pianist Vijay Iyer and altoist Steve Lehman. Naturally, bringing him into a situation with Hemingway and Dresser loosens things up considerably; though of a different stripe, they are also rigorous improvising composers. The Beautiful Enabler runs the gamut from rousing free bop to pensive textural explorations, and like many sessions with this instrumentation, it allows a particularly naked view of the range of the horn player’s approach.

The opening “Acuppa” is tart, rousing heave-ho swing, opening with gentle purrs and tonal exploration before the three settle into a jounce, Mahanthappa picking apart rows of notes in between the tune’s down-home rondo. The way the altoist approaches the material, stretching out on particulates and harping upon fragments with measured intensity until they’re exhausted is reminiscent of Braxton soloing on “Ramblin’.” The album’s lone collective improvisation, “Bearings,” allows even more introspection on Mahanthappa—as much as he obsesses on phrases or series of notes, he doesn’t overuse this tactic. Rather, he moves with near objectivity through different motives, exploring their nuances yet not exhausting them. It’s a different sort of detail and precision than one would find in peers like Lehman, and contrasts heavily with the earthy mass of Dresser’s ponticello bowing and Hemingway’s own dissections of time and phrase.

On “Intone,” Mahanthappa’s bent notes and circular breathing allow him to channel a South Asian double-reed instrument and a hint of Lee Konitz at the same time, as though the latter were charming his way through tonal molasses at an easy lope. All this is not to say that Mauger are entirely a heady brew; quite the opposite, it’s a gas to listen to Mahanthappa’s instantaneous mazes and simultaneously be carried along by the knotty waves of Dresser and Hemingway. The Beautiful Enabler is an extremely rewarding listen, and alongside a number of alto-bass-drums trios released this year by Clean Feed, Mauger shows how varied a single approach to instrumentation can be.
http://www.bagatellen.com/?p=1978