Daily Archives: September 23, 2013

Decanting Cerebral review

CF 276Harris Eisenstadt September Trio – The Destructive Element (CF 276)
Drummer/composer convenes his open improv sax/piano/drums trio in Portugal, with Ellery Eskelin and Angelica Sanchez filling empty spaces so expertly it might take a while to notice the missing bass player. Schoenberg gets name-checked twice, via a very loose and multi-structured nod to Concerto for Violin and Orchestra. Eisenstadt the former lit student also makes brief allusions to Joseph Conrad and Kurosawa, the latter number tersely cinematic as it builds builds builds. Elsewhere, Eskelin/Sanchez channel John/Alice Coltrane on the mournful “Additives,” slowly smolder across gorgeous ballad “Back And Forth,” and amble out the gate with a bluesy “Swimming, Then Rained Out”. And while the melodists do the heavy lifting, Eisenstadt the drummer coaxes both whispers and clatter from his kit. Plus, every number claims a theme or statement worthy of the trio’s chops, which brings us back to Eisenstadt the composer.
http://decanting-cerebral.tumblr.com/post/54519026932/listening-notes-ultra-brief-pt-96

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Jazzitis review by Jesús Gonzalo

CF 276Harris Eisenstadt September Trio – The Destructive Element (CF 276)
Harris Eisenstadt: batería; Ellery Eskelin: saxo tenor; Angelica Sanchez: piano   La elección de un fragmento extraído del Lord Jim de Joseph Conrad sirve de base para un título, a primera vista, chocante. Más si cabe al compararlo con la serena impresión que deja el dibujo de portada, un paisaje aislado, estático, irreal. Es como si se quisiera subrayar, más aún con esa imagen, que siempre sobrevuela una amenaza sobre el orden pacífico de las cosas… Conrad y Coppola, el caos llega por aire con la música de Wagner… El personaje principal de Lord Jim, como en cierto modo también el coronel Kurtz en El corazón de las tinieblas, es un personaje que puede ser un héroe o un antihéroe. La línea que separa una faceta de la otra depende en gran media de la moral con la que lo miremos.   Eisenstadt (Toronto, 1975), que también ha sido profesor de literatura además de música y percusión, manifiesta una sensación de conmoción al relacionar estas ideas de manera, dice, no sabe si consciente o inconsciente. Quizá por ello y por asociación libre entre terror y heroicidad surja la personalidad de Arnold Schoenberg, que tuvo que exiliarse para no sucumbir al “elemento destructivo” nazi (Lord Jim abandona el barco que tripulaba antes que el resto de pasajeros). Sea como fuere, y para salir a la superficie de nuestro análisis, aquí hay dos elementos distintivos en discordia: adversidad/huída y su manifestación plástica de complejidad/sencillez.   Harris Eisenstadt es un creador cuya modernidad se aleja de los cánones formales de vanguardia instalados en la dificultad de la escucha o en un hecho contemporáneo ajeno al hecho melódico. Su obra está en línea generacional y estética de bateristas de su generación como John Hollenbeck. Por esta faceta en los últimos años ha sido incluido repetidas veces entre los mejores en las listas anuales, por detrás de referentes suyos como Threadgill, Braxton y sobre todo Wadada Leo Smith, de quien fue discípulo y miembro de sus grupos entre finales de los 90 y principios de los 2000. Del trompetista tomó la idea de construir grupos atípicos en cuanto la peculiaridad tímbrica del formato. Ejemplos llamativos de esto serían el noneto de cámara electroacústico Woodblock Prints (No Business, 2010) o el más reciente -de cámara a secas- Golden State, con Mark Dresser (contrabajo), Nichole Mitchell (flauta), Sara Schoenbeck (fagot) y él. El quinteto Canada Day, con Nate Wooley (trompeta), Matt Bauder (saxo tenor), Chris Dingman (vibráfono) y Garth Stevenson (contrabajo), sería su proyecto más maduro y expresivo (nació en 2007), una fórmula que sintetiza la modernidad del jazz de los años 60 (quinteto de Miles, Andrew Hill), la música africana (determinantes fueron sus viajes a Gambia y Senegal, dejó constancia de ello en Guewell, Clean Feed 2008) y una estructura dinámica compacta y dúctil al mismo tiempo, que se nutre de figuración melódica y de texturas (metales).   El September Trio supone una experiencia distinta a todos estos proyectos que glosamos. En un escenario reducido a tres voces el sentido suntuoso, a veces solemne otras leve y aéreo, en muchas onírico, de unas melodías con respiración a blues y un mayor espacio y apertura entre líneas lo definen. Fundado en 2010 tras su estreno en The Stone, con esta fórmula de piano, saxo tenor y batería se potencian distintas líneas de interacción creativa que favorecen una mayor visibilidad de su ejecución instrumental en la batería (exuberante, precisa y explosiva), al aligerar plantilla y escritura. Pero incluso aquí, a trío, Eisenstadt sigue la máxima de Leo Smith de posibilitar nuevos empastes huyendo de un criterio conservador, si repasamos experiencias previas a trío con aliados como Sam Rivers y, otro de sus mentores, el percusionista Adam Rudolph (Vista, Meta).   Y es que este formato está en plena vigencia contemporánea. Kris Davis lo visita acompañada de Tyshawn Sorey e Ingrid Laubrock en el exigente e incisivo Paradoxical Frog. En el September Trio, pese a inspirarse en dos piezas en el máximo exponente del cambio hacia la contemporánea que es Schoenberg, a través de unos breves pasajes de su Concierto para Violín y Orquesta, los perfiles atonales están menos pronunciados que en Paradoxical Frog Trio. Suceden, pero, como todo en el canadiense, se inducen de una manera natural desde un discurso interior. En el caso de Eskelin -saxo por contrabajo- con ese fraseo serpenteante y lleno de matices que bordean el motivo central, empuja al  discurso colectivo a estar dentro y al mismo tiempo fuera de la consonancia. Sanchez en este contexto era la pianista ideal, pues su sentido melódico entorno al blues y formas arcaicas y percusivas casa a la perfección con este lugar difícil que construye una estructura en elevación sobre intensidades y silencios.   Con un tono más bien religioso que linda con lo elegiáco, entre el blues, el gospel y la ensoñación expresionista, en una mezcla entre moral y heroicidad sugeridas por las historias viajeras de Conrad, los conceptos plásticos de complejidad y sencillez en Eisenstadt, como la portada, comparten un solo fin: comunicar sensaciones nuevas y también reconocibles desde un orden que hace transcender a la melodía. Posiblemente sea el último trabajo que publica este trío, un proyecto que con dos entregas para Clean Feed ha completado un ámbito de creación y una faceta creativa distinta a todo lo hecho por Eisenstadt. Una gran oportunidad para no dejarlo pasar o para recuperar la anterior.
http://www.jazzitis.com/web/content/destructive-element

Enola.Be review by Quincy Cloet

CF 276Harris Eisenstadt September Trio – The Destructive Element (CF 276)
Oh Canada. Niet enkel haar schoonheid en mysterie is veelvuldig geprezen, met name door literair stilist Richard Ford in zijn laatste roman. Zelfs voor muziek is het tegenwoordig een walhalla, met artiesten en groepen als Feist, Arcade Fire en Patrick Watson, waarmee Amerika’s donkere zolderkamertje niet voor haar luidruchtige zuiderbuur hoeft onder te doen. Wat jazz betreft, voegen we daar graag Harris Eisenstadt aan toe, die al geruime tijd bezig is met een albumreeks onder de titel Canada Day. Zijn nieuwe album The Destructive Element hoort daar echter niet bij, want dat staat in het teken van trio en traditie.   Met traditie doelen we voornamelijk op Eisenstadts keuze om zich met The Destructive Element heel nadrukkelijk op blues toe te leggen. Ellery Eskelins tenorsaxofoon pruttelt van het eerste tot het laatste kleppengeluid volledige serenades vol passie en melancholie, onverhinderd, doordrongen van intensiteit en tranen (“Swimming, Then Rained”). Die uitgesproken bewogenheid valt op in vergelijking met pianiste Angelica Sanchez, die ondanks haar bedrijvige klavierspel toch terughoudender speelt en de aandacht meer met sporadische tempoversnellingen en welgekozen stiltes opeist (“Ordinary Weirdness”). Eisenstadt zelf voorziet de melodieuze blues van gefragmenteerde ritmische patronen, niet binnen één genre te plaatsen maar wel volledig in de lijn van zijn uiteenlopende oeuvre. Als componist brengt hij eveneens een intellectuele toets bij, door terug te keren naar het verleden en zich te identificeren met inspiratiebronnen als Arnold Schönberg en Joseph Conrad.

Het meest in het oog springend is de tweeledige compositie die een aantal motieven en passages ontleent aan uit Schönbergs Concerto for Violin and Orchestra. Eisenstadt meet zich hier met de leider van de Tweede Weense School en misschien wel een van de grootste componisten van de twintigste eeuw. Gelukkig weet het September Trio “From Schönberg” op zo’n wijze in te kleden dat het volledig afzonderlijk van het origineel kan staan. Sanchez’ bedroevende pianoharmonieën laten meteen sidderen van genot — wat een geweldige opening — terwijl Eisenstadt zijn onrustig aanvoelende, vaak tegenstribbelende percussie tot leven brengt. Voortdurend springt het drietal van September Trio tussen de verschillende tijdvakken, om elementen van atonaliteit te verweven met blues en free jazz. Heel snel is duidelijk dat ze vlotjes een handvol diverse genres beheersen en daarin telkens de grenzen van het mogelijke opzoeken.

Dat Harris Eisenstadt en het September Trio van aardig wat markten thuis zijn, hoor je in de wijze waarop bluesy ballades en avant-garde probleemloos met elkaar samengaan op een album. Akkoord, The Destructive Element is in vergelijking met ander werk (uitgegeven bij Tzadik) eerder als toegankelijk te beschouwen, toch absorbeert het een pak kenmerken van Eisenstadts complexere werk. “Cascadia” weet dat allemaal mooi in een en dezelfde compositie te bevatten, met een los aaneenhangende pianomelodie, alsook snel op- en aflopende toonladders. Een handvol minuten later is dat alles volledig weggeëbd: Eskelin en Sanchez weten een bloedmooi, romantisch samenspel uit hun instrumenten te toveren. Zo weet The Destructive Element meermaals te verrassen, zowel met toegankelijke melodieën als met schimmige experimenten.

Over Schönberg weet Eisenstadt het volgende te zeggen: “He resolved to submit himself to the destructive element – writing music, finding ways to get it played, often in the face of great adversity …” Van brutale vernietiging is er bij The Destructive Element echter weinig sprake. Hoogstens wat creative destruction, hier de geest van een briljante Canadees die druk in de weer is om klassiek, blues en avant-garde aan elkaar te knopen. September Trio is opnieuw in topvorm, met een muzikaal knooppunt dat nooit in de war raakt, ondanks tal van kronkelende zijsporen en kleine weggetjes.
http://enola.be/muziek/albums/22192:harris-eisenstadt-september-trio–the-destructive-element

JazzWrap review by Stephan Moore

CF 279Mark Dresser – Nourishments (CF 279)
Mark Dresser is one the few distinctive bassist on the scene that continues to impress with complex arrangements that challenge convention. His latest outing as leader, Nourishments, Dresser demonstrates a solid and bold approach with both his playing and compositions. Allowing the quintet to mix things up yet follow a rough set of parameters with beautiful results.

“Not Withstanding” jumps out like a delightful and fierce piece that could have been written by Zorn’s Masada. It’s filled with both improvised accompaniments and stoic solos. All shifting back and forth through various counterpoints making for an intense and fun listen. “Para Waltz,” a wonderful ballad that starts off solemn and quaint thanks to Maroney and slowly builds in stature. Mahanthappa’s horn sounds big yet very romantic pared against Dresser understated touches during this piece.

The harmonic structure of “Rasaman” is highlighted by the always immepecable Michael Dessen and his early exchanges with Mahanthappa. Another lovely and romantic number that feels more like a journey than just a musical number.

Mark Dresser has put together a tightly woven document with Nourishments. An exemplary piece which is also filled with improvisations that while challenging are also very inviting. Nourishments is a superb album that delivers on every construct and theme which should give every listener something to think about after the first spin.
http://jazzwrap.blogspot.pt/