Jazzitis review by Jesús Gonzalo

CF 276Harris Eisenstadt September Trio – The Destructive Element (CF 276)
Harris Eisenstadt: batería; Ellery Eskelin: saxo tenor; Angelica Sanchez: piano   La elección de un fragmento extraído del Lord Jim de Joseph Conrad sirve de base para un título, a primera vista, chocante. Más si cabe al compararlo con la serena impresión que deja el dibujo de portada, un paisaje aislado, estático, irreal. Es como si se quisiera subrayar, más aún con esa imagen, que siempre sobrevuela una amenaza sobre el orden pacífico de las cosas… Conrad y Coppola, el caos llega por aire con la música de Wagner… El personaje principal de Lord Jim, como en cierto modo también el coronel Kurtz en El corazón de las tinieblas, es un personaje que puede ser un héroe o un antihéroe. La línea que separa una faceta de la otra depende en gran media de la moral con la que lo miremos.   Eisenstadt (Toronto, 1975), que también ha sido profesor de literatura además de música y percusión, manifiesta una sensación de conmoción al relacionar estas ideas de manera, dice, no sabe si consciente o inconsciente. Quizá por ello y por asociación libre entre terror y heroicidad surja la personalidad de Arnold Schoenberg, que tuvo que exiliarse para no sucumbir al “elemento destructivo” nazi (Lord Jim abandona el barco que tripulaba antes que el resto de pasajeros). Sea como fuere, y para salir a la superficie de nuestro análisis, aquí hay dos elementos distintivos en discordia: adversidad/huída y su manifestación plástica de complejidad/sencillez.   Harris Eisenstadt es un creador cuya modernidad se aleja de los cánones formales de vanguardia instalados en la dificultad de la escucha o en un hecho contemporáneo ajeno al hecho melódico. Su obra está en línea generacional y estética de bateristas de su generación como John Hollenbeck. Por esta faceta en los últimos años ha sido incluido repetidas veces entre los mejores en las listas anuales, por detrás de referentes suyos como Threadgill, Braxton y sobre todo Wadada Leo Smith, de quien fue discípulo y miembro de sus grupos entre finales de los 90 y principios de los 2000. Del trompetista tomó la idea de construir grupos atípicos en cuanto la peculiaridad tímbrica del formato. Ejemplos llamativos de esto serían el noneto de cámara electroacústico Woodblock Prints (No Business, 2010) o el más reciente -de cámara a secas- Golden State, con Mark Dresser (contrabajo), Nichole Mitchell (flauta), Sara Schoenbeck (fagot) y él. El quinteto Canada Day, con Nate Wooley (trompeta), Matt Bauder (saxo tenor), Chris Dingman (vibráfono) y Garth Stevenson (contrabajo), sería su proyecto más maduro y expresivo (nació en 2007), una fórmula que sintetiza la modernidad del jazz de los años 60 (quinteto de Miles, Andrew Hill), la música africana (determinantes fueron sus viajes a Gambia y Senegal, dejó constancia de ello en Guewell, Clean Feed 2008) y una estructura dinámica compacta y dúctil al mismo tiempo, que se nutre de figuración melódica y de texturas (metales).   El September Trio supone una experiencia distinta a todos estos proyectos que glosamos. En un escenario reducido a tres voces el sentido suntuoso, a veces solemne otras leve y aéreo, en muchas onírico, de unas melodías con respiración a blues y un mayor espacio y apertura entre líneas lo definen. Fundado en 2010 tras su estreno en The Stone, con esta fórmula de piano, saxo tenor y batería se potencian distintas líneas de interacción creativa que favorecen una mayor visibilidad de su ejecución instrumental en la batería (exuberante, precisa y explosiva), al aligerar plantilla y escritura. Pero incluso aquí, a trío, Eisenstadt sigue la máxima de Leo Smith de posibilitar nuevos empastes huyendo de un criterio conservador, si repasamos experiencias previas a trío con aliados como Sam Rivers y, otro de sus mentores, el percusionista Adam Rudolph (Vista, Meta).   Y es que este formato está en plena vigencia contemporánea. Kris Davis lo visita acompañada de Tyshawn Sorey e Ingrid Laubrock en el exigente e incisivo Paradoxical Frog. En el September Trio, pese a inspirarse en dos piezas en el máximo exponente del cambio hacia la contemporánea que es Schoenberg, a través de unos breves pasajes de su Concierto para Violín y Orquesta, los perfiles atonales están menos pronunciados que en Paradoxical Frog Trio. Suceden, pero, como todo en el canadiense, se inducen de una manera natural desde un discurso interior. En el caso de Eskelin -saxo por contrabajo- con ese fraseo serpenteante y lleno de matices que bordean el motivo central, empuja al  discurso colectivo a estar dentro y al mismo tiempo fuera de la consonancia. Sanchez en este contexto era la pianista ideal, pues su sentido melódico entorno al blues y formas arcaicas y percusivas casa a la perfección con este lugar difícil que construye una estructura en elevación sobre intensidades y silencios.   Con un tono más bien religioso que linda con lo elegiáco, entre el blues, el gospel y la ensoñación expresionista, en una mezcla entre moral y heroicidad sugeridas por las historias viajeras de Conrad, los conceptos plásticos de complejidad y sencillez en Eisenstadt, como la portada, comparten un solo fin: comunicar sensaciones nuevas y también reconocibles desde un orden que hace transcender a la melodía. Posiblemente sea el último trabajo que publica este trío, un proyecto que con dos entregas para Clean Feed ha completado un ámbito de creación y una faceta creativa distinta a todo lo hecho por Eisenstadt. Una gran oportunidad para no dejarlo pasar o para recuperar la anterior.
http://www.jazzitis.com/web/content/destructive-element

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