Monthly Archives: January 2014

Tomajazz reviews by Pachi Tapiz

Clean Feed: en trío y en cuarteto
Tríos y cuartetos forman la oferta del sello portugués Clean Feed en su segunda entrega del año 2013. Propuestas mayoritariamente libre improvisadas en las que se muestran las múltiples caras, los múltiples enfoques que ofrece la creación instantánea.

CF 276El baterista Harris Eisenstadt publica The Destructive Element (CF 276) con su formación September Trio. El saxofonista Ellery Eskelin y la pianista Angelica Sanchez son sus acompañantes nuevamente. Eisenstadt, que durante los últimos años está mostrando ser un gran compositor, es el autor de los nueve temas. Estos resultan muy variados en su suavidad (“Swimming, then Rained Out”), su carácter melancólico (el precioso “Cascadia”), su oscuridad (“Ordinary Weirdness”), su crispación (“Here Are the Samurai”) o su aproximación a la clásica contemporánea (“From Schoenberg”). Ellery Eskelin, y sobre todo Angelica Sanchez son unos magníficos compañeros de viaje.

CF 272El trío formado por la francesa Sophie Agnel (piano), y los británicos John Edwards (contrabajo) y Steve Noble (batería) realiza una interesantísima inmersión en la libre improvisación en Meteo (CF 272). El disco, grabado en el festival del mismo nombre en Mulhouse (Francia), en agosto de 2012, incluye una única pieza de 38 minutos. Una decisión de edición, ya que igualmente podría haber sido troceada en múltiples temas. En las distintas partes los tres músicos muestran una capacidad de diálogo y de invención sencillamente asombrosas. Su música pasa por fases ambientales, abstractas, libres, intensas y suaves. También por el silencio, del que el trío renace mostrando nuevas caras de su capacidad para interactuar. Semejante discurso está al alcance de muy pocos.

CF 277City Of Asylum (CF 277) aparece editado a nombre del contrabajista Eric Revis (Branford Marsalis, Tabarby), aunque igualmente podría haberlo sido a nombre del trío Revis – (Kris) Davis – (Andrew) Cyrille. Salvo un tema de Revis (“Question), uno de Jarrett (“Prayer”) y el monkiano “Gallop’s Gallop”, los seis restantes son unas improvisaciones del trío que por momentos parecen composiciones salidas del papel pautado. Andrew Cyrille es toda una institución en la batería, algo de lo que deja muestras más que evidentes. Kris Davis, una de las mejores pianistas de la actualidad, brilla de principio a fin. Eric Revis es el titular de la grabación, pero únicamente de un modo nominal ya que el peso de la grabación se reparte equilibradamente entre los tres músicos, creando una obra con una coherencia musical sobresaliente.

CF 271Mirage (CF 271) es una grabación de improvisaciones en trío de Ellery Eskelin (saxo), Michael Formanek (contrabajo) y Susan Alcorn (pedal Steel gitar, instrumento habitual en la música country). En los temas más breves el disco transcurre mayoritariamente tranquilo y a medio tiempo, buscando y encontrando melodías. Esa contención (no tanto en la música sino en la duración) se rompe con el extenso “Downburst” (27 minutos), en el que el grupo no es capaz de mostrar mucho más de lo que logra en cada uno de los temas del resto del disco con duraciones de entre tres y cinco minutos.

CF 267Birthmark (CF 267) de la saxofonista danesa Lotte Anker y la fantástica pareja de músicos portugueses formada por Rodrigo Pinheiro (piano) y Hernani Faustino (contrabajo) es un toma y daca de gran intensidad, una sucesión musical llena de tensiones improvisadas, silencios y melodías crispadas muy bien resueltas. Por medio de estos músicos, y otros como el saxofonista Rodrigo Amado, el baterista Gabriel Ferrandini o la trompetista Susana Santos Silva la escena de la improvisación portuguesa demuestra una vitalidad envidiable.

CF 275Precisamente Susana Santos Silva es un tercio de LAMA, que completan Gonçalo Almeida (contrabajo) y Greg Smith (batería). Para Lamaçal (CF 275), su segunda grabación, registrada en directo en el portugués Portalegre Jazz Festival, contaron con la colaboración del saxofonista Chris Speed. Gonçalo Almeida es el autor de cuatro composiciones, mientras que Santos Silva, Almeida y Speed aportan una cada uno. “Anemona”, “Cachalote” o “Moby Dick” (nada que ver con la exhibición de John Bonham de los Led Zeppelin) son algunos de los momentos más logrados. En todos sus temas es tan importante la improvisación como la estructura sobre la que esta se desarrolla, la utilización ortodoxa de los instrumentos como la capacidad de explorar sus posibilidades sonoras.

clean feed made to break layout TEXTO DIFERENTE - ROJOCon Made To Break el saxofonista Ken Vandermark retoma y aúna las sendas abiertas con Spaceways Inc. (que posteriormente desarrolló con Powerhouse Sound) y FME (Free Music Ensemble). Su objetivo en este proyecto es improvisar a partir de unas composiciones modulares en las que los músicos tienen la posibilidad de elegir diferentes elementos. En su desarrollo se incluyen pasajes con un groove muy potente y contagioso con base funk, improvisaciones free en las que no se pierde de vista la melodía, y momentos más contemplativos. En este proyecto le acompañan el baterista Tim Daisy (compañero de Vandermark en mil aventuras musicales), el bajista Devin Hoff y el samplerista Christof Kurzmann.De los tres temas que componen Provoke (CF 273), grabado en directo en Lisboa, el que mejor muestra y engarza esa multitud de influencias es el dedicado a John Cage titulado “Further”. En los otros dos temas también se alternan pasajes contrastados, aunque muestran una menor variedad.

CF 269Desde el inicio de su trayectoria Clean Feed ha estado ligado al festival de Coimbra Jazz Ao Centro, al que ha dedicado la serie JACC dentro de su catálogo. Joe McPhee se une al Trespass Trio en Human Encore (CF 269), grabación registrada a lo largo de tres días en la ciudad portuguesa. En este CD se alternan las composiciones del saxofonista Martin Küchen con las improvisaciones del cuarteto. Esto motiva una variedad más que disfrutable que van del homenaje en formato free al be-bop (“A different Koko”), los aromas folklóricos de “In Our Midst” o “Bruder Beda ist nicht mehr”, el free-bop a tiempo medio (“A deserto n fire, a forest”) o el free propulsivo (“Coimbra, Mon Amour”).

Harris Eisenstadt September Trio: Destructive Element ****
Sophie Agnel, John Edwards, Steve Noble: Meteo *****
Eric Revis: City Of Asylum ****
Mirage: Mirage ***
Lotte Anker, Rodrigo Pinheiro, Hernani Faustino: Birthmark ****
LAMA + Chris Speed: Lamaçal ****
Made To Break: Provoke ****
Trespass Trio + Joe McPhee: Human Encore ****

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Tomajazz review by Pachi Tapiz

CF 282Nate Wooley/Peter Evans/Jim Black/Paul Lytton – Trumpets and Drums. Live in Ljubljana (CF 282)
Afirmar que Nate Wooley y Peter Evans son dos de los trompetistas más pujantes en la actualidad no es faltar a la verdad. Ambos están manteniendo durante los últimos años una gran actividad dentro de la escena del jazz y especialmente dentro de la libre improvisación. Trumpets and Drums recoge la actuación de ambos en la 53ª edición del Ljubljana Jazz Festival en junio de 2012. Para hacer honor al título los trompetistas fueron acompañados por dos pesos pesados de la batería: el británico Paul Lytton y el eternamente joven en apariencia Jim Black. El primero es un músico habitual en la discografía de Wooley prácticamente desde el inicio de su carrera, con el que ha grabado en diferentes formatos, y que a su vez también ha llegado a grabar con Evans. El segundo ha sido integrante durante los últimos meses de distintos proyectos de Peter Evans. El CD que recoge esta actuación incluye únicamente dos pistas (“Beginning” y “End”, de 34 y 21 minutos respectivamente). Las improvisaciones de los cuatro músicos permanecen abiertas al diálogo de principio a fin. Ambos trompetistas ya habían grabado juntos con anterioridad, aunque a diferencia de esas ocasiones aquí prima un cierto ambiente relajado, favorecido por los espacios que ambos músicos disfrutan tanto en solitario como acompañados por los bateristas. Lejos de plantear un tour de force trompetístico, ambos muestran sus cartas, pero sin que el terreno se convierta en un campo de batalla, en un mero lugar lleno de exhibicionismo hueco. Mostrando cada uno de ellos su manera de afrontar la improvisación y de exprimir el uso de su instrumento, logran que cada uno de los temas sea un caleidoscopio que muestre los diferentes enfoques que cada uno de los músicos adopta frente a la creación instantánea. Reflejo de un buen concierto, su música no para de sorprender de principio a fin.
http://www.tomajazz.com/web/?p=10088

Mercury News Best of 2013 list by Richard Scheinin

I’ve been listening to jazz since age 14, and here I am, 45 years later, feeling as mesmerized as ever. Over the past year, I’ve received scores of albums, listened with care to as many as I possibly could, and gradually boiled them down toward this Top 10 list. It includes names familiar (Miles Davis) and not so familiar (Jamie Baum), as well as names that you may find on the tip of your tongue (Cécile McLorin Salvant, a singer who’s been getting loads of media attention).

I’m continually struck by the virtuosity, imagination and heart of jazz musicians, by their ability to make sense of influences from far and wide. Yet to one degree or another, their music — even if they can’t stand Wynton Marsalis — tends to reflect a phrase coined by Marsalis years ago: “The Majesty of the Blues.” A breadth of feeling, an African-American rootedness.

1. Aaron Parks, “Alive in Japan” (free download)
This piano trio disc is my album of the year; I can’t stop listening. It sings, explores, bursts with Bud Powell joy. Put on your headphones, then stride down the street to the rhythms of “Con Alma.” You’ll feel restored. And, yes, the pianist (who recorded the album on his iPhone) is giving it away at http://aaronparks.bandcamp.com/album/alive-in-japan.

2. Clifford Jordan, “The Complete Clifford Jordan Strata-East Sessions” (Mosaic)
Jordan was a master of bebop and blues with a feathery touch; his saxophone sound can break your heart. This six-CD set is a time capsule from the late ’60s and early ’70s, a crackling and creative era for jazz. It includes Jordan’s classic albums for musician-owned Strata-East Records, along with rare sessions he produced by bebop saxophonist Cecil Payne as well as visionaries Pharoah Sanders, Ed Blackwell, Charles Brackeen and Wilbur Ware. My favorite track: “Vienna” (from “Clifford Jordan in the World”), a waltz that powerfully spills over with drama, thanks to its counterintuitive mix of players. They include Jordan, pianist Wynton Kelly and trumpeter Don Cherry, whose cascades and smears fall like tears.

3. Orrin Evans, —… It Was Beauty” (Criss Cross Jazz)
Pianist Evans has patiently moved his music to a point where influences converge: swing, free-form, R&B tunefulness and church-based soul. His trio, with bassist Eric Revis and drummer Donald Edwards, can swing with locomotive momentum. But this locomotive also has a stick shift; the trio glides through the smoothest change-ups in time and feel, taking curves, stripping things down so that the smallest gestures ring out. It’s a formidable album.

4. Cécile McLorin Salvant, “Woman Child” (Mack Avenue)
Only 24 years old? She echoes Bessie, Billie, Betty Carter and — who knows? — just may take it to the next step. Don’t miss this new singer, who brings humor, deep-felt understanding and some outrageousness to the tradition. “You can sit down with this music and intellectualize it, like the great European repertory,” she told me this past summer, “and then the next moment throw the table down and just dance to it — that’s something that I find absolutely brilliant.”

5. Charnett Moffett, “The Bridge: Solo Bass Works” (Motema)
From Duke to Mingus to spirituals to Sting: 20 tunes, nothing but solo acoustic bass. This album is a lesson in concentrated vision, in charisma, power and out-of-the-box thinking. You get a sense of why so many band leaders (Wynton Marsalis, McCoy Tyner, Ornette Coleman, Sting) have called on Moffett since he was a teenager.

6. Aaron Diehl, “The Bespoke Man’s Narrative” (Mack Avenue)
An impeccable pianist with deep roots in the tradition, Diehl’s a radical-retro young guy spearheading a quartet that bespeaks excellence. This music wouldn’t exist without Duke Ellington and Ahmad Jamal, the MJQ and Wynton Marsalis, but its elegance and precision, and its spontaneous combustions, are all its own.

7. Miles Davis, “Live in Europe 1969: The Bootleg Series Vol. 2” (Columbia Legacy)
This is the so-called “last great quintet,” with Wayne Shorter, Chick Corea, Dave Holland and Jack DeJohnette. In hindsight, electric Davis and his bandmates were avant-gardists — with street cred. Crazy, churning, fantastic sounds on these three discs, plus DVD.

CF 2778. Eric Revis, “City of Asylum” (Clean Feed)
More than Branford Marsalis’ bassist, Revis is among the most broad-minded of jazz musicians. This date with pianist Kris Davis and drummer Andrew Cyrille is stunning; it quickly/quietly sucks you into its free-jazz vortex.

9. Nicholas Payton, “Sketches of Spain” (BMF)
The trumpeter reinterprets the Miles Davis/Gil Evans classic, performing the suite with his band and members of the Sinfonieorchester Basel, conducted by Dennis Russell Davies. Payton is the trumpeter of the day, a virtuoso and a risk-taker. You never know what he’ll do next — what mood he’ll conjure, what effect he’ll tease from his horn.

10. Jamie Baum, “In This Life” (Sunnyside)
You listen and sense the flutist/composer’s wide-ranging influences: music of North Africa and South Asia, Zappa, minimalism, funk, the impressionism of Gil Evans. She musters them into sleek and raucous new grooves, beautifully arranged for her septet (which expands on some tracks to as many as 11 players). The superb soloists include trumpeters Amir ElSaffar and Taylor Haskins, pianist John Escreet and Baum herself. There’s freshness and excitement here.
http://www.mercurynews.com/music/ci_24753141/best-2013-jazz-aaron-parks-joyous-alive-japan

The New York Times Best of 2013 List by Nate Chinen

1. Craig Taborn Trio “Chants” (ECM)
The deep, seductive intelligence at work in “Chants,” Craig Taborn’s first piano trio album in a dozen years, suggests an ocean of influences distilled into an original potion. Unpacking his terse compositions in communion with the bassist Thomas Morgan and the drummer Gerald Cleaver, Mr. Taborn gives each oblique maneuver a purpose, and often a flicker of intrepid grace.

2. Wayne Shorter Quartet“Without a Net” (Blue Note)
The postbop sage Wayne Shorter has made volatility a trademark of his quartet, to the extent that its concerts can feel like enigmas to be parsed. Here we only have choice moments that put his saxophone at the center of a drama shaped by developing insights from Danilo Pérez on piano, John Patitucci on bass and Brian Blade on drums.

3. Bill Callahan “Dream River” (Drag City)
On his strongest album (and there have been some really good ones lately), Mr. Callahan applies his dark, dry baritone to a bundle of songs about love and death and luck and motion, using ordinary language to extraordinary ends. His ruminative deadpan meets a deceptively simple backdrop: some masterly guitar work, some drums and flute, all put together with sly serenity.

4. Andy Bey “The World According to Andy Bey” (HighNote)
Mr. Bey, a songbook savant now approaching his mid-70s, has already recorded memorably in the solo piano-and-vocal format. But this album finds him in extravagantly fine form, not only embroidering standards but also singing his own perceptive and idiosyncratic songs in a still-limber voice that should be registered with the Smithsonian.

5. Ashley Monroe “Like a Rose” (Warner Bros. Nashville)
A quiet stunner of a country album, full of traditional-sounding songs that refuse to recoil from uncomfortable realities; the title phrase holds the implication of a survival badge. Ms. Monroe’s singing is soft and clear, subversive precisely in its sweetness.

6. Dave Douglas Quintet “Time Travel” (Greenleaf)
The trumpeter Dave Douglas formed a smart new quintet last year, and along with a beautiful album of hymns, it created this knockabout winner, capitalizing on the diversity of a roster with the saxophonist Jon Irabagon, the pianist Matt Mitchell, the bassist Linda Oh and the drummer Rudy Royston.

CF 2777. Eric Revis, Kris Davis, Andrew Cyrille “City of Asylum” (Clean Feed)
Three generations of improvisers from far-flung aesthetic coordinates — Mr. Revis, a bassist; Ms. Davis, a pianist; and Mr. Cyrille, a drummer — devoted most of their first album to a free-form expedition, testing every premise and taking nothing for granted.

8. Chris Potter “The Sirens” (ECM)
Heroic proficiency has never been a problem for Mr. Potter, the tenor saxophonist. Impressively, this album, inspired by “The Odyssey,” is more a study in reflection than exertion, with exquisite ballad work and plenty of shifting texture, much of it conjured by a pair of brilliant pianists, Craig Taborn and David Virelles.

9. Earl Sweatshirt “Doris” (Tan Cressida/Columbia)
Not the only painfully self-aware album this year by a rapper of intoxicating skills — just the least opportunistic, and the most credibly human. The brisk wordplay, the stoner cadence, the stylish production, the tightknit crew: none of it puts Mr. Sweatshirt at ease, and for now that’s just fine.

10. Cécile McLorin Salvant “WomanChild” (Mack Avenue)
This American debut of an arresting young jazz vocalist allows for comparison to Abbey Lincoln and Sarah Vaughan (and for bonus points, Valaida Snow), but that’s not its end game. Ms. Salvant has designs on a trickster’s kind of traditionalism — and the right trio, led by the scholarly pianist Aaron Diehl, to play her straight man.

Tomasjazz review by Jesús Gonzalo

CF 265Christian Lilinger´s Gründ: Second Reason (CF 265)
Christian Lillinger’s GRUND – Second Reason_SoundsGreenDebo entender que la aparición de este disco en mi buzón ha sido un regalo navideño que llega un año tarde. Grata sorpresa que crece en valor por su contenido y la poca o nula repercusión que ha tenido. Como indica el título -grund es razón en alemán- esta segunda parte conlleva una primera. Aquélla también fue publicada por la compañía portuguesa en 2009. En la actualidad Lillinger, nacido y residente en Berlín, de quien se dice que es un tipo hiperactivo, como si esto condicionara su obra, tiene 29 años… Calculen, acababa de salir del conservatorio (Escuela de Música Carl Maria von Weber de Dresde) cuando entrega como titular un disco haciéndose acompañar por Joachim Kühn. Pero ese primer trabajo no sirve para calibrar esta continuación. Allí había pulso rítmico, no diré swing, pero si consonancia, melodías trenzadas, figuras visibles y una ordenación del material bajo cánones modernos pero reconocidamente jazzísticos.

El cambio que sucede aquí tiene que ver con la organización instrumental pero mucho más con el concepto. De sexteto se pasa a septeto, ahora hay dos bajos y un vibráfono, una fórmula acompañada de piano y de una batería con extensión percusiva que trasforma la sección rítmica en un arsenal descriptivo. Adelante siguen los dos saxos. Eso en cuanto al significante. El significado, ya lo adelantamos, es “contemporáneo”, y sólo bajo parámetros de apreciación de esta música se puede entender. Asociarlo al free jazz conlleva un error de simplificación, puesto que aquí hay mucho material elaborado para obtener este empaste y color, y el free es ante todo energía en expansión y colisión.

A modo de aproximación, no se trata tanto de una expresión contemporánea jazzística, digamos, deudora de los holandeses de la ICP o de un Henry Threadgill, que también pudiera tener algo que ver en cuanto al puntillismo del tratamiento y nada en cuanto a lo melódico-rítmico, o, mirando más atrás como referente histórico, el Eric Dolphy de Out to lunch. El mensaje, pues, está muy evolucionado y podría verse reflejado más en la obra de autores contemporáneos como Sciarrino o más actuales como Bedrossian. Se persigue así la disolución de la forma y también de las señales de escritura, despojando al discurso de un centro temático e incluso de un núcleo instrumental que empuje, quedando todo en manos de ese efecto de precipitación o de “accidente” colectivo de sonidos, sin caer en el juego de texturas ni en el apoyo espacial o de silencios.

Lo que Lillinger construye es un mosaico hecho de acentos y de pequeñas figuras salpicadas convenientemente como en un cuadro de Pollock. Es el poder de una plasticidad orgánica, que evocan unas notas que se diseminan y rozan creando un efecto de temblor e inestabilidad constante pero al mismo tiempo de acción, lo que maravilla de este trabajo donde fluyen las ideas. Cómo los metales se mimetizan en sonidos desfigurados y desvaídos, hechos de líneas distorsionadas, de acentos encendidos (imitando al sakuhachi) en registros de tonalidad extrema, en los bordes o dentro de multifónicos. Y la percusión, más que batería, con la vibrante ornamentación de campanas, frotadores y agitadores. El piano de Kaufmann es un tratado en planos que une a Monk con Mengelberg. Los bajos y el vibráfono crean trabazón y elementos aéreos.

Excelente trabajo de un grupo a tener muy en cuenta en Europa. Lillinger combina un enfoque eminentemente abstracto bajo un planteamiento dinámico (no rítmico), dando la impresión de estar abierto cuando, en realidad, se dirige sin aparente consecución lógica a un final. Nueva música, nuevos oídos.
http://www.tomajazz.com/web/?p=9998

Jesús Gonzalo Best of 2013 list (Cuadernos de Jazz)

Las listas anuales son una especie de aduana por la que tienes que pasar sí o sí. Desconozco lo que sucede con detalle en otros géneros, pero si llegan a la mitad de lo que, en sólo cinco títulos, podemos resumir en el jazz, la música vive uno de sus mejores momentos…

No se engañen, la muerte de la música, del jazz, de la cultura, la crisis social, todo esto ha sucedido antes, desde el siglo XIV con el Ars Nova (luego lo retomamos) al XX con el dodecafonismo o el mismo free jazz, y ya con la Segunda Guerra Mundial ni hablamos… Otra cosa es ese pequeño e incómodo obstáculo (inaudito en los países avanzados) del 21% gravando la cultura…

Cierto, el (anti)Festival de Jazz de Madrid sirve de modelo de (indi)gestión e ilustra el tono gris marengo que va adquiriendo la capital, salvo por los museos… A evitar. Por contra, en Andalucía (ya saben, esa tierra de oportunidades “señaladas”) se reflota uno internacional y se pone en marcha otro. En otro sentido, se confirma una tendencia de mercado. Sin la cobertura del tejido público, los clubes españoles son los que promueven jazz en directo. Ellos ponen las condiciones (…) y es legítimo que no arriesguen dinero. Las propuestas más avanzadas son las más perjudicadas en esta coyuntura. Si esto sigue así, a finales de 2014 se hablará -ya mismo- de un nuevo renacimiento del flamenco-jazz…

La lista de discos, en qué estaría yo pensando… A ver, cinco, ¿no? Vale, pues, como el año pasado, pondré sencillamente los que más he escuchado, que se supone son los que más me han gustado. El orden no importa. Abro y cierro con dos publicaciones de Clean Feed, ya saben, música mu moerna.

CINCO DISCOS
(Sit in) The Throne of Friendship; Nate Wooley Sextet (Clean Feed)
The Transylvanian Concert; Lucian Ban & Mat Maneri (ECM)
Woman Child; Cécile McLorin Salvant (Mack Avenue)
A Mirror to Machaut; Samuel Blaser Consort in Motion- (Songlines)
Hammered;Ches Smith and These Arches (Clean Feed)
CF 280Nate Wooley – (Sit in) The Throne of Friendship
Nate Wooley, no se crean, entrega un disco que facilita un montón de ángulos de visión sobre la actualidad y algunos prismas para entender el pasado (años 60) con un septeto atípico, en línea con el Canada Day del aquí también protagonista a la batería Harris Eisenstadt. En realidad el grupo gira como quinteto, y esta primavera lo harán por Europa, pero no, no pasarán por aquí. Con Wooley han sido tres los trompetistas destacados este año. Ralph Alessi con Baida, cuenta con el apoyo mediático de ECM que no ha tenido Kirk Knuffke con Chorale en SteepleChase (Russ Lossing, Michael Formanek y Billy Hart), a mi gusto mejor disco, menos frío y programático que el debut de Alessi y su supergrupo en el sello de Eicher.

Alemania… ECM acaparando mercado en tiempo de crisis, haciéndose con lo más interesante de la escena neoyorquina. Desembarcos recientes como los de Tim Berne (entregó segundo Snakeoil), Michael Formanek, luego Craig Taborn (podría estar en la lista su Chants a trío), ahora para este año, y quitándoselo a ACT, Vijay Iyer es la nueva estrella ECM. ¿Y qué me dicen del frustrado (quizá por su ambición) trabajo de Chris Potter o del estimulante cuarteto neoyorquino (pasa temporadas allí) de Tomasz Stanko? ¿Y del regreso del trío de Keith Jarrett? Somewhere… sometime… in another time… A mí el que me ha sorprendido, siendo mucho más modesto, es el Transylvanian Concert de Lucian Ban y Mat Maneri (venían del proyecto sobre George Enesco), una invitación a soñar con un encuentro entra la música de cámara europea y el protojazz, entre finales del XIX y principios del XX, con matices de folclore (blues o centroeuropeo) e improvisación contemporánea, Duke Ellington y Busoni, Ran Blake cuando el piano se pone sombrío.

Eso me recuerda, y lo pongo en el lector de cedés, los maravillosos duetos que hizo Blake con Anthony Braxton y Enrico Rava, recupérenlos. Ha sido un año de excelentes dúos… Ahora mismo sale el de Angélica Sánchez con Wadada Leo Smith. En diciembre lo hizo el de nuestro (in)combustible contemporáneo, Agustí Fernández, con Ken Vandermark; pero antes fueron los de Mark Feldman y Sylvie Courvoisier, Marilyn Crispell y Gary Peacock (escuchen ambos) o los más especiales de Matt Mitchell con Ches Smith y Myra Melford con Ben Goldberg. 2013, año de la pareja…

ACONTECIMIENTO, NOTICIA…
CF 253En la lista del 2012 destacaba un disco cuyo proyecto he tenido ocasión de ver en directo. El quinteto de cámara electroacústico Particula del portugués -de Oporto- Hugo Carvalhais. Es un concepto que se desarrolla con gran plasticidad y juego cromático a varios niveles descriptivos, basándose en la creación del Cosmos, en el espacio, el silencio y en sus partículas elementales o celestes. Mucho menos sutil, o si lo prefieren con otra “sutileza” más gruesa, es “la cosa” que The Thing XXL (ocho músicos haciendo barbaridades, entre ellos Peter Evans) puso en órbita -más bien arrasó- Lisboa el pasado agosto. ¿Ruido? No, punk marciano… Hablando de dos miembros de The Thing, renovado sonido el de ese engranaje orgánico y cerebral llamado Atomic en There Is a Hole in the Mountain, que pasaron por Madrid y Barcelona.

No soy un avezado lector de poesía, y menos la que tiene ver con el jazz, excepto por la obra de Langston Hughes y la “neoyorquina” de GarcíaPortada: Jazz. Nueva York en los locos años 20 Lorca. Con Fruta Extraña (Fundación José Manuel Lara, edición Vandalia), el profesor de literatura inglesa y norteamericana Juan Ignacio Guijarro selecciona 130 autores españoles y una creación inspirada en el jazz a lo largo de casi un siglo. Una antología que ha sido todo un regalo. Y pese a las críticas que ha recibido, sigo defendiendo Jazz, Nueva York en los locos años 20 (Taschen), pues no se trata de un sesudo ensayo, no es su pretensión; la suya es ilustrar una época y servir de precioso objeto divulgativo. Si quieren un trabajo comparado, mejor El Canon del Jazz (Turner) de Ted Gioa, y verán más abiertas la puertas del periodo neoclásico que se avecina.

A mí se me abrieron de par en par, y reconozco que lo he disfrutado, con el trabajo desenfadado y brillante, con regusto clásico y atrevido de Cécile McLorin Salvant. Con ese apellido y cierta refinación afrancesada, el sur del jazz, Nueva Orleans, está conquistado. A medio camino entre la voz de Sippie Wallace y Sarah Vaughan, la esencia y la refinación que ofrece Woman Child (atención al pianista Aron Diehl) es el mejor antídoto para dejar atrás el 2013. Desde Nueva York, donde fue nominado por la crítica entre los mejores de la temporada, despidió Samuel Blaser el año reformulando su cuarteto y fundando un nuevo proyecto J.A.S.S (John Hollenbeck, Alban Darche, Sebastian Boisseau y él). Con la segunda entrega de Consort in Motion, A Mirror to Machaut, y al margen de acercamientos retóricos que restan personalidad a una obra emancipada, el trombonista suizo descubre nuevos ámbitos de interpretación y composición sobre la música antigua de entre épocas, antes fue el prebarroco de madrigales y ahora la polifonía gótica.

CF 270Ches Smith and Thse Arches – Hammered
Ches SmithPara terminar con mi lista, Ches Smith & These Arches en Hammered, el segundo trabajo de un grupo que aumenta con un miembro más (Tim Berne) y que ya destaqué el año pasado. Se trata de un sonido nuevo y avanzado, de una vanguardia underground que conecta pop-rock, free jazz y composición contemporánea, fronteras de estilo que están mucho más cerca que la distancia que ponen ente ellos los aficionados más conservadores de estas corrientes. Una dimensión nueva (Berne, Malaby, Halvorson, Parkins, Smith) del trío de Ellery Eskelin con Jim Black y, claro, Andrea Parkins. Un disco que hace vudú con las fronteras de estilo, aunque baste mirar la escena en la que se mueve para entender qué músicos son los únicos capaces de hacer esto (que no lo intenten otros).

Ah, lo olvidaba, y John Zorn, el “enfant terrible”, cumplió 60 años… No sé si se dedicará a publicar discos de celebración como cuando cumplió 50… Creo que no. Lo que cambia todo en diez años…
http://www.cuadernosdejazz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2911:opinan-los-criticos-jesus-gonzalo&catid=10:general&Itemid=11

Jazz.pt review by Nuno Catarino

CF 286Kaja Draksler – The Lives of Many Others (CF 286)
O nome de Kaja Draksler poderá ainda soar estranho para a maior parte dos apreciadores portugueses de jazz, mas a pianista já conseguiu estabelecer alguns laços com o nosso país. Gravou para a Clean Feed, actuou na Culturgest (no ciclo “Isto é jazz?”), em Lisboa, e trabalha em duo com a multifacetada trompetista portuense Susana Santos Silva.

De origem eslovena, mas radicada na Holanda, Kaja tem desenvolvido um percurso curioso: além de participar nos típicos projectos Trio K4, Katarchestra e Suna, integra a European Movement Jazz Orchestra (que, recorde-se, além de integrar vários músicos portugueses, gravou o disco “Live in Coimbra” através da Clean Feed). Soma-se uma especial ligação à música turca, particularmente com o seu grupo Acropolis Quintet.

Gravado ao vivo no Festival de Jazz de Ljubliana, na sua terra natal, este “The Lives of Many Others” é um excelente cartão-de-visita. Neste trabalho a solo Kaja Draksler revela toda a sua amplitude expressiva. Com assumida orientação jazzística, mas evidenciando alguma ligação à música clássica e colocando na mistura uma feição exploratória mais contemporânea, com utilização do piano preparado, e abertura à música improvisada.

O disco arranca com a manipulação directa das cordas do piano, num som abrasivo, passando depois para um dedilhar inicialmente minimal, obsessivo, mas que se vai transformando. No segundo tema, uma composição tradicional eslovena (“Vsi So Venci Vejli”), muda-se completamente de registo, evoluindo para uma terna melodia.

Segue-se um forte vendaval de notas, invadindo todo o espaço – parte de “Communicational Entropy” – um original de Thanasis Deligiannis – e desemboca num tema original da pianista, “Andromeda”, caracterizado por uma mansa quietude. À quarta faixa a pianista eslovena apresenta-nos uma majestosa suite dividida em quatro partes.

Depois, regressamos a um tempo mais lento, num tema de breve duração (cerca de dois minutos), para logo de seguida regressar a vertigem, com “Army of Drops”, num pianismo de alta intensidade que leva tudo à frente. O disco fecha com “Delicious Irony”, numa tranquilidade em perfeito equilíbrio.

Esta diversidade de ambientes sonoros atravessa todo o CD, que ora se deixa levar numa onda de calmaria, com notas pingadas suavemente de modo regular, ora embarca numa convulsão extrema, fazendo temer pela resistência do piano. E nunca se deixa antecipar, enganando constantemente o ouvinte incauto.

Sempre surpreendente, a pianista condensa aquilo que aprendeu com Vijay Iyer e Jason Moran (os dois mais consensuais pianista do jazz contemporâneo, correcto?), com a aprendizagem aprofundada de Cecil Taylor, Monk e Bach. Acima de tudo, deixa emergir a sua própria personalidade, abençoada pela liberdade da improvisação.
http://jazz.pt/ponto-escuta/2013/12/10/kaja-draksler-lives-many-others-clean-feed/