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Jazzques review

CF 253HUGO CARVALHAIS – PARTICULA (CF 253)
Ce n’est pas un disque, c’est un voyage dans l’espace et dans le temps. Sans aucun repère tangible.

Hugo Carvalhais travaille sur les sensations et sur l’esprit de la musique. Une musique totalement – ou presque – immatérielle et très flottante.

Le jeune contrebassiste portugais – qui s’est déjà fait remarqué aux côtés de Tim Berne, entre autres – a rassemblé autour de lui des improvisateurs talentueux et inventifs, leur laissant beaucoup d’espace de liberté. Est-ce lui qui lance les pistes de réflexions ? Est-ce lui qui pose les bases de l’histoire ? En tous cas, naturellement et en toute confiance, il lâche habilement la bride. L’intelligence et la sensibilité des musiciens font le reste. Dès lors, les ambiances évoluent au fil de conversations souvent murmurées, parfois évoquées ou simplement esquissées…

Particula – sorti l’été dernier chez Clean Feed – porte bien son nom : tout se construit, tout s’étiole.

«Flux», ce long morceau atmosphérique qui ouvre l’album, nous met en apesanteur, nous lâche dans l’espace et nous laisse peu de chance de nous raccrocher à quelque chose de concret, de connu ou de rassurant. On plonge – ou plutôt l’on s’élève indéfiniment – dans l’inconnu. L’archet de Carvalhais glisse sur les cordes de la contrebasse pour mieux se mêler aux gémissements du violon de Dominique Pifarély, plus surprenant que jamais. La musique prend une forme indéfinie. Nébuleuse.

Et soudain, la progression s’arrête nette. Nous voilà plus encore livré à nous-même, simplement guidé ou balloté par le soprano désarticulé d’Emile Parisien. Nous voilà suspendu dans le vide. Relié à rien. Perdu.

Une note de piano (du formidable Gabriel Pinto) rebondit alors à distance, irrégulièrement, tandis que les balais de Mario Costa fouettent vivement les tambours de sa batterie. Tout s’ouvre plus encore. C’est sûr, le voyage ne fait que commencer.

«Chrysalis» se désintègre en mille éclats, «Simulacrum» surprend pas ses secousses (le piano de Pinto devient bouillonnant) et tente de nous ranimer, de nous ramener sur terre. Les légers effets électroniques ajoutent à l’ambiance spatiale et oxygènent un univers décidément bien étrange. «Omega» semble se développer en lignes parallèles. Le quintette brouille les pistes, nous prend toujours à rebours.

Les dialogues, comme chantés à demi mots, s’établissent petit à petit. Ils sont amorcés dans un morceau, continués dans un autre, pas vraiment résolus dans le suivant. Les idées évoluent inlassablement. Voilà ce qui donne certainement la cohésion à l’album. C’est ce fil conducteur créatif, souple et fragile, qui se développe tout au long du disque et qui nous empêche de décrocher. Alors, on finit par saisir les repères, par sentir des points de ralliement, par comprendre ces constructions complexes. Le squelette musical se dessine, les bribes de mélodies s’y déposent et finissent par l’habiller entièrement, pour un instant, pour un instant seulement.

«Madrigal», en rythmes plus vivaces, nous ramène alors à la vie – ou nous donne l’illusion de la vie – avant qu’«Amniotic» nous fasse tout oublier et ne referme en douceur ce voyage intemporel qu’est Particula.

Qu’avons-nous vécu ? Qu’avons-nous ressenti ? Pour le savoir, on replace le cd dans le lecteur et l’on recommence l’expérience.

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Jesús Gonzalo Best of 2013 list (Cuadernos de Jazz)

Las listas anuales son una especie de aduana por la que tienes que pasar sí o sí. Desconozco lo que sucede con detalle en otros géneros, pero si llegan a la mitad de lo que, en sólo cinco títulos, podemos resumir en el jazz, la música vive uno de sus mejores momentos…

No se engañen, la muerte de la música, del jazz, de la cultura, la crisis social, todo esto ha sucedido antes, desde el siglo XIV con el Ars Nova (luego lo retomamos) al XX con el dodecafonismo o el mismo free jazz, y ya con la Segunda Guerra Mundial ni hablamos… Otra cosa es ese pequeño e incómodo obstáculo (inaudito en los países avanzados) del 21% gravando la cultura…

Cierto, el (anti)Festival de Jazz de Madrid sirve de modelo de (indi)gestión e ilustra el tono gris marengo que va adquiriendo la capital, salvo por los museos… A evitar. Por contra, en Andalucía (ya saben, esa tierra de oportunidades “señaladas”) se reflota uno internacional y se pone en marcha otro. En otro sentido, se confirma una tendencia de mercado. Sin la cobertura del tejido público, los clubes españoles son los que promueven jazz en directo. Ellos ponen las condiciones (…) y es legítimo que no arriesguen dinero. Las propuestas más avanzadas son las más perjudicadas en esta coyuntura. Si esto sigue así, a finales de 2014 se hablará -ya mismo- de un nuevo renacimiento del flamenco-jazz…

La lista de discos, en qué estaría yo pensando… A ver, cinco, ¿no? Vale, pues, como el año pasado, pondré sencillamente los que más he escuchado, que se supone son los que más me han gustado. El orden no importa. Abro y cierro con dos publicaciones de Clean Feed, ya saben, música mu moerna.

CINCO DISCOS
(Sit in) The Throne of Friendship; Nate Wooley Sextet (Clean Feed)
The Transylvanian Concert; Lucian Ban & Mat Maneri (ECM)
Woman Child; Cécile McLorin Salvant (Mack Avenue)
A Mirror to Machaut; Samuel Blaser Consort in Motion- (Songlines)
Hammered;Ches Smith and These Arches (Clean Feed)
CF 280Nate Wooley – (Sit in) The Throne of Friendship
Nate Wooley, no se crean, entrega un disco que facilita un montón de ángulos de visión sobre la actualidad y algunos prismas para entender el pasado (años 60) con un septeto atípico, en línea con el Canada Day del aquí también protagonista a la batería Harris Eisenstadt. En realidad el grupo gira como quinteto, y esta primavera lo harán por Europa, pero no, no pasarán por aquí. Con Wooley han sido tres los trompetistas destacados este año. Ralph Alessi con Baida, cuenta con el apoyo mediático de ECM que no ha tenido Kirk Knuffke con Chorale en SteepleChase (Russ Lossing, Michael Formanek y Billy Hart), a mi gusto mejor disco, menos frío y programático que el debut de Alessi y su supergrupo en el sello de Eicher.

Alemania… ECM acaparando mercado en tiempo de crisis, haciéndose con lo más interesante de la escena neoyorquina. Desembarcos recientes como los de Tim Berne (entregó segundo Snakeoil), Michael Formanek, luego Craig Taborn (podría estar en la lista su Chants a trío), ahora para este año, y quitándoselo a ACT, Vijay Iyer es la nueva estrella ECM. ¿Y qué me dicen del frustrado (quizá por su ambición) trabajo de Chris Potter o del estimulante cuarteto neoyorquino (pasa temporadas allí) de Tomasz Stanko? ¿Y del regreso del trío de Keith Jarrett? Somewhere… sometime… in another time… A mí el que me ha sorprendido, siendo mucho más modesto, es el Transylvanian Concert de Lucian Ban y Mat Maneri (venían del proyecto sobre George Enesco), una invitación a soñar con un encuentro entra la música de cámara europea y el protojazz, entre finales del XIX y principios del XX, con matices de folclore (blues o centroeuropeo) e improvisación contemporánea, Duke Ellington y Busoni, Ran Blake cuando el piano se pone sombrío.

Eso me recuerda, y lo pongo en el lector de cedés, los maravillosos duetos que hizo Blake con Anthony Braxton y Enrico Rava, recupérenlos. Ha sido un año de excelentes dúos… Ahora mismo sale el de Angélica Sánchez con Wadada Leo Smith. En diciembre lo hizo el de nuestro (in)combustible contemporáneo, Agustí Fernández, con Ken Vandermark; pero antes fueron los de Mark Feldman y Sylvie Courvoisier, Marilyn Crispell y Gary Peacock (escuchen ambos) o los más especiales de Matt Mitchell con Ches Smith y Myra Melford con Ben Goldberg. 2013, año de la pareja…

ACONTECIMIENTO, NOTICIA…
CF 253En la lista del 2012 destacaba un disco cuyo proyecto he tenido ocasión de ver en directo. El quinteto de cámara electroacústico Particula del portugués -de Oporto- Hugo Carvalhais. Es un concepto que se desarrolla con gran plasticidad y juego cromático a varios niveles descriptivos, basándose en la creación del Cosmos, en el espacio, el silencio y en sus partículas elementales o celestes. Mucho menos sutil, o si lo prefieren con otra “sutileza” más gruesa, es “la cosa” que The Thing XXL (ocho músicos haciendo barbaridades, entre ellos Peter Evans) puso en órbita -más bien arrasó- Lisboa el pasado agosto. ¿Ruido? No, punk marciano… Hablando de dos miembros de The Thing, renovado sonido el de ese engranaje orgánico y cerebral llamado Atomic en There Is a Hole in the Mountain, que pasaron por Madrid y Barcelona.

No soy un avezado lector de poesía, y menos la que tiene ver con el jazz, excepto por la obra de Langston Hughes y la “neoyorquina” de GarcíaPortada: Jazz. Nueva York en los locos años 20 Lorca. Con Fruta Extraña (Fundación José Manuel Lara, edición Vandalia), el profesor de literatura inglesa y norteamericana Juan Ignacio Guijarro selecciona 130 autores españoles y una creación inspirada en el jazz a lo largo de casi un siglo. Una antología que ha sido todo un regalo. Y pese a las críticas que ha recibido, sigo defendiendo Jazz, Nueva York en los locos años 20 (Taschen), pues no se trata de un sesudo ensayo, no es su pretensión; la suya es ilustrar una época y servir de precioso objeto divulgativo. Si quieren un trabajo comparado, mejor El Canon del Jazz (Turner) de Ted Gioa, y verán más abiertas la puertas del periodo neoclásico que se avecina.

A mí se me abrieron de par en par, y reconozco que lo he disfrutado, con el trabajo desenfadado y brillante, con regusto clásico y atrevido de Cécile McLorin Salvant. Con ese apellido y cierta refinación afrancesada, el sur del jazz, Nueva Orleans, está conquistado. A medio camino entre la voz de Sippie Wallace y Sarah Vaughan, la esencia y la refinación que ofrece Woman Child (atención al pianista Aron Diehl) es el mejor antídoto para dejar atrás el 2013. Desde Nueva York, donde fue nominado por la crítica entre los mejores de la temporada, despidió Samuel Blaser el año reformulando su cuarteto y fundando un nuevo proyecto J.A.S.S (John Hollenbeck, Alban Darche, Sebastian Boisseau y él). Con la segunda entrega de Consort in Motion, A Mirror to Machaut, y al margen de acercamientos retóricos que restan personalidad a una obra emancipada, el trombonista suizo descubre nuevos ámbitos de interpretación y composición sobre la música antigua de entre épocas, antes fue el prebarroco de madrigales y ahora la polifonía gótica.

CF 270Ches Smith and Thse Arches – Hammered
Ches SmithPara terminar con mi lista, Ches Smith & These Arches en Hammered, el segundo trabajo de un grupo que aumenta con un miembro más (Tim Berne) y que ya destaqué el año pasado. Se trata de un sonido nuevo y avanzado, de una vanguardia underground que conecta pop-rock, free jazz y composición contemporánea, fronteras de estilo que están mucho más cerca que la distancia que ponen ente ellos los aficionados más conservadores de estas corrientes. Una dimensión nueva (Berne, Malaby, Halvorson, Parkins, Smith) del trío de Ellery Eskelin con Jim Black y, claro, Andrea Parkins. Un disco que hace vudú con las fronteras de estilo, aunque baste mirar la escena en la que se mueve para entender qué músicos son los únicos capaces de hacer esto (que no lo intenten otros).

Ah, lo olvidaba, y John Zorn, el “enfant terrible”, cumplió 60 años… No sé si se dedicará a publicar discos de celebración como cuando cumplió 50… Creo que no. Lo que cambia todo en diez años…
http://www.cuadernosdejazz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2911:opinan-los-criticos-jesus-gonzalo&catid=10:general&Itemid=11

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Improjazz review by Bob Hatteau

improjazz2

desde mi cadiera review by Jesus

CF 253Hugo Carvalhais – Particula (CF 253)
Con “nebulosa” (clean feed), el contrabajista portugues hugo cavalhais dio un buen toque de atención. el disco era bueno, desde luego, pero es que además, a su trío habitual -gabriel pinto, teclados y mario costa, batería- sumaba (con acierto), nada mas y nada menos que a tim berne. para su segundo disco “particula” (clean feed) apuesta por un quinteto luso frances con el añadido del violinista dominique pifarely (sclavis…) y el emergente saxofonista emile parisien (atención a este hombre). sin necesidad de guinda-cebo construye un disco , sin fisuras, de jazz europeo. por momentos “el sonido mas bello despues del silencio”.
http://jesus-desdemicadiera.blogspot.com.es/2013/09/hugo-carvalhais.html

Improvised review by Craig Premo

I’ve been aware of the existence of these two CDs, but given the generous output of the Clean Feed label over the past few years, I’d never gotten around to exploring them until now. I’m glad that I did, as the core group offers an interesting take on the piano trio. In fact, with the sound they generate, “piano trio” doesn’t really come close to describing their approach. I really like the use of space on both recordings; it generates both tension at various points and a sense that the musicians are letting events unfold naturally, though not languidly.

CF 201Hugo Carvalhais – Nebulosa (CF 201)
On Nebulosa, Tim Berne again displays his ability to blend well with different situations, something I wouldn’t have expected from someone who has such an idiosyncratic approach. He takes a prominent role on the six tracks (out of ten) in which he participates, but doesn’t dominate, instead respecting the dynamic of the trio. In spite of my fondness for certain fusion groups from the bad old days, I’m hesitant when I see the word “synthesizer” on a CD cover. Pinto for the most part avoids the clichés, with his sparse approach working in his favor, the occasional texture from Mr. Gone-era Weather Report a little too prominent.

CF 253Hugo Carvalhais – Particula (CF 253)
Particula grabs you from the opening notes, with sparse piano over a background of ambient sound. This is not a trio-with-guests recording; the whole unit is razor sharp, able to turn on a dime from what sound like group improvisations to solo spotlights. Parisien and Pifarely are excellent throughout, and the electronics are better integrated on Particula as well. Costa the drummer really makes this group. He reminds me a little of Gerry Hemingway in that he shapes the flow and energy, and can be forceful when that’s required.
http://www.improvisedblog.blogspot.pt/2013/09/catching-up-with-hugo-carvalhais.html

Dalston Sound review by Tim Owen

CF 253Hugo Carvalhais ‎– Particula (CF 253)
The Portuguese composer, producer and double-bassist Hugo Carvalhais made his recorded debut with one of 2010′s stand-out albums, Nebulosa, which featured NYC alto saxophonist Tim Berne alongside Carvalhais’ regular bandmates Mário Costa (drums) and Gabriel Pinto (piano, synthesizer). Particula (Clean Feed) is every bit as good, and more distinctive still. Here, the core trio is reunited with a regular collaborator, soprano saxophonist Emile Parisien, and violinist Dominique Pifarély is a significant new presence.   Carvalhais plays electronics as well as bass, extending the quintet’s palette both tonally and texturally, and Pifarély combines beautifully with those electronics and Pinto’s synth.   Particula is a strikingly original electro-acoustic fusion of new music and modern jazz. All evidence suggests that the album was meticulously composed with the individual colours and talents of the ensemble in mind, but the music flows with the immediacy of intuitive improvisation rather than painstaking interpretation.   Tracks three and four constitute a sort of diptych, across which each of the quintet’s elements come to the fore by turn. ”Simulacrum” has a luminous solo contrabass intro, then progresses through first a feature for piano flecked with glints of metal percussion and electric keys, then a drums solo, and finally a saxophone soliloquy with shifting accompaniment. Pifarély then takes an unfettered solo on ”Capsule”, and another after Pinto’s response on synthesizer. The piece ends in a flurry of agitation as their exchanges incite a percussive response from Costa and Carvalhais.   As the album title Particula (‘particle’) suggests, Carvalhais’ music emphasises the ensemble as particulate, albeit never at the expense of its essential unity. “Cortex” is a brief, unsettling piece, with Pinto playing on the piano’s harp and Carvalhais bowing drily around his bass’s bridge.   All reviewers note the upper-register focus of Pifarély’s violin and Parisien’s sax, with the leader’s bass rarely venturing beyond its lower range. Carvalhais’ gravidity is a nice counterpoint to the agility and folkloric lyricism of the violin. Parisien occasionally plays with a touch of Berne’s pungency, but more often responds to the perspicuity of his bandmates with mellifluousness: his clarinet-like tonality on “Generator” is akin to the rich, lyrical flow of Wayne Shorter.   On the balladic “Omega”, Pinto plays with a lucidity that’s comparable both tonally and structurally to Paul Bley’s work in the early 60s Jimmy Giuffre trio. The group develop this tune with the scampering, inquisitive delicacy of exploratory rodents, all activity bound up with interstitial pause and attunement.   There is neither bass nor drums on the last track, “Amniotic”, which sounds at first evanescent, comprising inchoate microsounds coalescing in fleeting, unforced exchanges; music of meditated beauty. An emergent blending of sax and violin yields to first a churchy synth meditation, then a brief final flurry of double-tongued sax and electronics.   Particula is outstanding, a highly distinctive synthesis of styles, performed by an ensemble which graces Carvalhais’ singularly beautiful music with lissome luminosity.
http://dalstonsound.wordpress.com/

PoponBop review

CF 253Hugo Carvalhais – Particula (CF 253)
Celebrando el Día del Jazz, PopOnBop no podía fallar, y aquí mostraremos 3 ejemplos de la ductilidad y sobre todo de la fuerza del jazz actual.
Como genero músical que cumple más de un siglo de vigencia, el Jazz se ha acomodado a la modernidad sin ignorar las nuevas estéticas o discursos artísticos (formas de grabación, instrumentos, público) como muestra este “poema tonal” de Hugo Carvalhais, bajista portugués que, con su segundo disco, deja en claro que es uno de los mayores creadores de universos sonoros del momento y uno de los compositores más emblemáticos de entre aquellos que reciben la modernidad para apropiarse de ella.

Aqui acompañado de violin, electrónicas, alientos, piano y bateria, el bajista nos crea su propia “galaxia” acústica. La variedad de tonalidades y colores pareciera recordar a la plástica de Pollock, sin ser el anárquico desarrollo del ruido a lo Albert Ayler, con Particula, Carvalhais muestra un avance en  sus desarrollos sonoros con un incremento de responsabilidad a los sonidos electrónicos que hacen al disco aún más colorido.

Su primer disco Nebulosa (Tim Berne en los saxofones) ya era un emblema de la música moderna, con mucho espacio y una idea estética atraída de la ciencia. Su segundo disco, Particula, del cual tomamos la segunda pieza, es simplemente arrollador. Lleno de escenas de alta intensidad conjugadas con una gran dinamismo y capacidad para interpretar meditaciones acústicas sin ser pasmosas, y sobre todo un gran trato del espacio (de lo cual se basa mucho de la música moderna) como un instrumento más.
http://poponbop.wordpress.com/2013/04/30/jazzday-13-chrysalis-de-hugo-carvalhais/