Tag Archives: Kirk Knuffke

Mas Jazz Magazine reviews by Pachi Tapiz

Red Trio: Red Trio * * * *
Bernardo Sassetti Trio: Motion * * * *
Jason Stein’s Locksmith Isidore:Three Less Than Between * * *
Kirk Knuffle: Amnesia Brown * * * *
Chris Lightcap’s Bigmouth: Deluxe * * * *
Rudresh Mahanthappa & Steve Lehman:Dual Identity * * * *
Fight The Big Bull (feat. Steven Bernstein):All is Gladness in the Kingdom * * *
The Godforgottens: Never Forgotten, Always Remembered * * * *
Para quien no lo conozca, el sello portugués Clean Feed es uno de los más interesantes en la actualidad. En apenas diez años su catálogo ha editado más de 150 referencias. Allí caben desde propuestas libre improvisadas, hasta otras que transitan por una cierta ortodoxia contemporánea post-bop.También tienen espacio tanto grupos y artistas que vienen delos USA, consagrados o no, como otros que provienen deEuropa y por supuesto de Portugal. En cualquier caso y concarácter general, el aparecer publicada en el sello dirigido porPedro Costa equivale a tener un interés a priori que en la mayoría de ocasiones es colmado, y con creces, con la corres-pondiente escucha.De entre las últimas referencias de músicos portugueses destacan dos tríos de piano, que con sus diferencias, son más que recomendables. El primero es el liderado por BernardoSassetti, uno de los tesoros mejor guardados del jazz portugués, al menos para esta parte de la Península Ibérica. Moviéndose entre “Homecoming Queen” (del grupo de rock alternativo Sparklehorse) y la “Canço NºVI” de Federico Mompou, Sassetti, el contrabajista Carlos Barretto y el batería Alexandre Frazao desgranan con suavidad en Motion las composiciones llenas de lirismo del pianista, que recupera algunas piezas escritas para obras de teatro y cine. Tomando la forma del discurrir de un día, este trío estable desde hacemás de doce años logra una obra de primer nivel. Red Trio se estrena discográficamente con el CD homónimo. En la tradición post-evansiana de los tríos de piano en los que lostres instrumentistas están al mismo nivel, la música se trabaja y desarrolla a nivel colectivo. El batería Gabriel Ferrandini y el contrabajista Hernani Faustino ya dejaron haceunos meses una magnífica muestra de su capacidad para improvisar en grupo en el Nobuyasu Furuya Trio (Bendowa,Clean Feed. CF159CD). Rodrigo Pinheiro se destapa como un magnífico pianista, aunque en este caso el potencial del trío es superior a la suma de sus partes. Three Less Than Between es la segunda grabación del trío del clarinetista bajo Jason Stein, tras A Calculuss Of Loss, también en Clean Feed. Al músico de Chicago le acompañan el batería Mike Pride y el contrabajista Jason Roebke, que susti-tuye al chelista Kevin Davis. Su sonido ha tenido una evolución más que apreciable desde el estreno de Bridge 61, el grupo liderado por Ken Vandermark, aunque el músico sigue buscando su voz propia. En su nueva grabación recoge referencias del clarinete bajo a lo largo de toda la historia del jazz, que van desde piezas inspiradas en la obra de Eric Dolphy, hasta otras cercanas a la libre improvisación. El trompetistaKirk Knuffle ofrece en Amnesia Brown dos discos en uno.Doug Wieselman se emplea en clarinete y guitarra, de modo que con tres músicos (el tercero en discordia es el veterano batería Kenny Wollesen) ofrece dos propuestas con sonidos muy diferentes, con unas magníficas composiciones entroncadas con la tradición del free-bop. Deluxe es la segunda grabación del grupo Bigmouth, liderado por el contrabajista Chris Lightcap. Un grupo particular que cuenta en sus filas con dos saxos tenores (Chris Cheek y Tony Malaby), teclados (Craig Taborn que se aplica en piano y en piano eléctrico), batería (Gerald Cleaver), el contrabajista, y el saxo alto de Andrew D’Angelo en tres temas. El contrabajista deja una magnífica muestra de su capacidad para componer melodías que enganchan desde el primer momento, desarrolladas por un quinteto que aunque inusual (presencia de dos saxofonistas), tiene su punto fuerte en las voces individuales de sus músicos. Especialmente la de TonyMalaby, un saxofonista que en los últimos tiempos está enun particular estado de gracia: sólo hay que escuchar sus discos del pasado año Voladores y Paloma Recio. Otra formación inusual es la del disco Dual Identity de los saxofonistas altos Steve Lehman y Rudresh Mahanthappa. Grabado endirecto en 2009 en el festival de jazz de Braga los acompañanel guitarrista Liberty Ellman, el contrabajista Matt Brewer y el batería Damion Reid. Los titulares se reparten los temas, que oscilan entre composiciones cercanas al MBase y algunas otras próximas a la espiritualidad del free post-coltraneano. Una música intensa y densa, en la que la interacción entre los músicos (en especial los saxofonistas), más que los solos, toma un papel fundamental. All is Gladness in the Kingdom es la segunda grabaciónde Fight The Big Bull, la formación de once músicos dirigida por el guitarrista Matt White, que cuenta en esta ocasión con la participación del trompetista Steven Bernstein como músico más destacado. Grabado a lo largo de ocho días (tres de ensayos, cinco para registrarlo), el trabajo previo del conjunto antes de pasar al estudio se hace evidente. Sin embargo la excesiva duración de la grabación (más de 76 minutos), diluye los aciertos de algunas de las composiciones de White y de Steven Bernstein, como la magnífica “Eddie and Cameron Strike Back/Satchel Paige” o el tema que da título al CD. Y para finalizar este breve recorrido un disco de free. The Godforgottens es el cuarteto formado por el trío del pianista Sten Sandell más el trompetista Magnus Broo. Los otros dos acompañantes son el contrabjaista Johan Berthling y el batería y percusionista Paal Nilssen-Love. La principal novedad es el estreno de Sandell al órgano Hammond, lo que aporta una coloración adicional al sonido. El resultado es un disco de free a la clásica que es energético, melódico y peleón, con unos duetos magníficos (en especial el de Broo con Nilssen-Love). Su duración, tres temas en cuarenta minutos, resulta ideal para evitar el despiste de los oyentes. Este CD hará, sin duda, las delicias de los aficionados al género.

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Free Jazz Albums of the Year 2010 by Stef

The paradox of the end-of-year-lists:

The basic questions are 

1. how can you compare apples and oranges?
2. is it even fair to rank art in stupid lists, since it is all so very subjective?
3. isn’t this creating a competition where there is none (or is there?)

 On the other hand,

1. we all love lists
2. it highlights great albums and artists again for the great music they offered us in the course of the year
3. it enables fans to compare lists and discuss the music and share ideas

Anyway, here is my list, in inverse order of review, but no ranking in terms of preference :

Wacław Zimpel, Paweł Posteremczak, Ksawery Wójciński, Paweł Szpura – Hera
The Vandermark 5 – The Horse Jumps/The Ship Is Gone
Wadada Leo Smith & Ed Blackwell – The Blue Mountain’s Sun Drummer
Adam Lane’s Full Throttle Orchestra – Ashcan Rantings
Jason Ajemian & Daydream Full Lifestyles – Protest Heaven
AMM – Sounding Music
Harris Eisenstadt – Woodblock Prints
Jean-Marc Foltz, Matt Turner & Bill Carrothers – To The Moon
Angles – Epileptical West/Live In Coimbra
Nobu Stowe – Confusion Bleue
Ken Vandermark & Paal Nilssen-Love – Milwaukee Volume
Kirk Knuffke – Amnesia Brown
Mural – Nectars Of Emergence
Andreas Schmidt, Samuel Rohrer, Thomas Heberer – Pieces For A Husky Puzzle

This is not a big surprise, since these are the albums that received a 5-star rating this year. Yet, looking at it now, it is quite balanced, with musicians from all over the world, with various approaches to music, some very strongly based in the jazz tradition, others more in free improv and beyond, some very innovative listening experiences (see the Happy New Ears Award), some more romantic, others quite abstract.

The real question is then, to which albums did I listen most?

Without a doubt that was Elliptical West, possibly on the same level as The Blue Mountain’s Sun Drummer, with Hera coming close to that. You may wonder when I did all this, but I listened to those albums at least thirty times.

In terms of labels, Clean Feed, No Business and Not Two are again among the best in the free and avant jazz genre.

The best re-issues of the year are without a doubt Amalgam – A Prayer For Peace and Irene Schweizer Trio & Dewan Motihar Trio – Jazz Meets India and of coures Mark Charig’s Pipedream.

The year will also be remembered for the sad passing away of several jazz greats : Bill Dixon, Fred Anderson, Marion Brown, Harry Beckett and Noah Howard. We will remember them and their legacy.

Despite this sad news, it was again a fantastic year for free music. May creativity be even stronger next year, and hopefully we will hear many new voices or new and captivating “sound stories” from the old voices.
http://freejazz-stef.blogspot.com/

Downbeat review by Peter Margasak

Kirk Knuffke – Amnesia Brown (CF 167)
4 Stars
Over the last couple years, New York trumpeter Kirk Knuffke has quietly emerged as one of the most exciting and flexible hornmen on the scene.  On Amnesia Brown he pushes his music in yet another compelling direction.  Joined by two of his cohorts in the Nublu Orchestra, Doug Wieselman and Kenny Wollesen, Knuffke shapes 16 pithy originals with an insistent accent on variety and concision.
When Wieselman plays clarinet there is a bracing polyphony to the proceedings, from the astringent harmonies and multi-linear improving on the title track to the Ornette Coleman-ish interactions on “Practical Sampling.”  But when he picks up the guitar he dramatically alters the complexion on the music, giving it greater muscle, intensity and motion; he’s not a virtuoso on the instrument, shaping textured arpeggios, sharply barbed runs and tangled chords, but they give Knuffke plenty to chew upon.  Despite the shifting landscapes, Knuffke maintains impressive restraint, shaping richly melodic solos that usually hover within his instruments midrange, both tonally and emotionally. Yet while he plays it cool, that doesn’t mean his performances are conservative; his lines are marked by tricky rhythmic schemes, unexpected loop-de-loops and curlicues, and sudden blurts.  Wollesen does an excellent job pushing it all along.

All About Jazz Italy feat by Vincenzo Roggero

Kirk Knuffke 

01. Sonny Rollins – Don Cherry – Complete 1963 Stuttgart Concert (RLR Records – 2009)
Sonny Rollins è uno dei miei idoli e questo è uno dei gruppi migliori che io possa immaginare. Con Don (che suona in maniera sorprendente), Billy Higgins e Harry Grimes! E’ una fase artistica di Sonny che mi piace particolarmente.

02. Ives play Ives – The Complete Recordings of Charles Ives at the Piano 1933-1943 (New World Records – 2006)
Dischi sorprendenti registrati dallo stesso Ives a casa sua.
Mi piace ascoltare i compositori suonare la propria musica. Come Harry Partch, Terry Riley e altri. La cosa che sorprende di più è la comunicazione. Si percepisce una immediatezza ed un’emozione che si trovano normalmente solo nelle improvvisazioni.

03. Art Pepper – Renascence (Galaxy Records – 2000)
Uno scintillante live set del 1975. All’inizio del suo ritorno. E non suona affatto come se fosse semplicemente un ingaggio per una serata. Art non si risparmia mai. Lo adoro.

04. BassDrumBone – The Line Up (Clean Feed – 2006)
Ray Anderson, Mark Helias e Gerry Hemingway. Questo gruppo ha più di trent’anni! Hanno una tale confidenza. Trovo il trombone affascinante da ascoltare e da suonare e Ray è uno dei migliori.

05. Pierre Cochereau – Un Testament Musical (Disques Fy & Du Solstice – 1984)
Venticinque improvvisazioni all’organo di Notre-Dame nel 1984. Queste improvvisazioni sono tra le cose più all’avanguardia che abbia mai sentito.

06. Marshall Allen and Lou Grassi – Live at Guelph Jazz Festival (Cadence Jazz records – 2007)
Registrato dal vivo nel 2001. Mi piace davvero ascoltare Lou e Marshall in questo tipo di contesto con così tanta libertà. Da sempre associato a Sun Ra credo che Allen sia un sassofonista sottovalutato.

07. Pee Wee Russell – Coleman Hawkins – Jazz Reunion (Candid – 1962)
Pee Wee. Ho sempre ascoltato Pee Wee Russell. Alcuni musicisti hanno una tale ispirazione che la band può ruotare intorno a loro mentre sono tranquillamente seduti nell’occhio del ciclone. Improvvisazione selvaggia. E che Suono!

08. Jimmy Lyons – Sonny Murray – Jump up (Hat Art – 1980)
Mi sto accorgendo che molto di quello che sto ascoltando in questo periodo è registrato dal vivo. Questo a Willisau. Jimmy non è mai a corto di idee e mi piace il feeling con il tempo. E’ musica che swinga!

09. Michael Attias – Renku in Coimbra (Cleen Feed – 2009)
Mi piace ascoltare i miei amici musicisti. Michael è un sassofonista eccezionale. L’interplay con Satoshi Takeishi e John Hebert è grande. John è uno dei migliori contrabbassisti in circolazione.

10. Sonny Terry and Brownie McGhee – Complete 1938 to 1948 (Jsp Records)
Uno dei più grandi duo di blues di tutti i tempi, con Brownie che suona a stretto contatto con l’armonica virtuosistica di Sonny. Molto ispirato.

El Intruso review by Sergio Piccirilli

Kirk Knuffke – Amnesia Brown (CF 167)
El trompetista Kirk Knuffke ha desplegado, en los últimos años, una prolífica actividad en la nueva escena del jazz expresada simultáneamente en colaboraciones con Butch Morris y la Nublu Orchestra, la Jeff Davis Band, el Matt Wilson Quartet, la Kenny Wollesen Wollesonic, la Brian Drye’s Bizingas y el Josh Roseman’s Extended Constellations, entre otros. En tiempos recientes actuó y grabó con algunas de las figuras punteras de la vanguardia como John Zorn, Steven Bernstein, Tony Malaby, Dave Douglas y Sonny Simmons.
Kirk Knuffke es, además, uno de los vértices del notable Ideal Bread, comparte créditos con el trombonista Brian Drye en el Knuffke Drye Duo, se asoció al pianista Jesse Stacken en Mockingbird y lidera ensambles en formatos que van del trío al sexteto. Su debut discográfico solista tuvo lugar en 2008 con el elogiado Big Wig, álbum en el que sentó las bases de una propuesta que integraba un amplio arco de influencias que involucran a Steve Lacy, Lester Bowie, Chet Baker, Booker Little y Pee Wee Ellis. Esa amplitud de intereses que oscilan entre el straight-ahead y la libre improvisación también está contenida en una sólida formación musical que incluye estudios con Ornette Coleman, Art Lande y Ron Miles.
Esos valiosos y vitales antecedentes que respaldan la trayectoria de Knuffke se traducen ahora en su álbum consagratorio: Amnesia Brown.

Este nuevo proyecto testimonia una inferencia de conceptos musicales tan sólidos como inclasificables en donde logra enhebrar un relato tan riguroso en su construcción técnica como de indisimulable frescura expositiva.
Knuffke, a través de piezas breves que rondan los tres minutos de duración cada una, edifica con astucia un microcosmos sonoro pleno de energía emotiva signado por la inteligencia, el divertimento y la agudeza. La claridad de sus fundamentos estéticos permite que convivan en un mismo espacio la tradición del jazz y la new thing, sonoridades asociadas al downtown neoyorquino y principios emanados de la AACM, la balada romántica y la disonancia, la desnudez del folk y el arcaísmo del blues, la austeridad de la música de cámara y la estridencia futurista del post-rock. Esa orientación, de apariencia inconexa, está encapsulada en un robusto alegato que entrelaza con naturalidad dulces lineas melódicas y abrasivos arrestos armónicos, permite la connivencia de la partitura y la improvisación, faculta de síntesis a una plástica multidireccional y consiente desde la óptica de la miniatura orgánica un desarrollo exponencial de la imaginación.

La imaginación es algo que, probablemente, Kirk Knuffke heredó de sus ancestros. Al menos eso es lo que podemos colegir del irónico título de su nuevo álbum ya que Amnesia Brown es el apelativo otorgado a su bisabuelo quien, en un alarde de imaginación, abandonó a su progenie aduciendo amnesia para luego adoptar el apellido Brown y formar otra familia en una ciudad vecina. Algo así como una laguna mental pero de dimensiones oceánicas.
La amnesia es una afección de la memoria que consiste en la imposibilidad de recuperar información almacenada con anterioridad. La amnesia… esteee… ¡pucha! Me olvidé lo que iba a decir. Bueno, mientras logro recordarlo aprovecho para mencionar que uno de los pilares del psicoanálisis es la teoría del olvido motivado o represión, en cuyos postulados Sigmund Freud conjeturó que algunas experiencias se olvidan porque resultan amenazantes y por consiguiente son reprimidas y confinadas al inconsciente. No obstante, aun cuando se muestran inaccesibles para la conciencia, sus huellas no desaparecen ni son borradas, lo cual permite su reconstrucción parcial o total mediante la labor terapéutica y… ¡me acordé! La amnesia es un deterioro de la memoria que se manifiesta en olvido de nombres o hechos recientes. Por ejemplo, sería como si en este momento no recordáramos que estamos hablando del último álbum de… de… La amnesia también se expresa en la reiteratividad o repetición de frases y no quiero dejar de mencionar que además la amnesia también se expresa en la reiteratividad o repetición de frases. Las causas más comunes del deterioro de la memoria, entre otras, son el envejecimiento, una lesión o trauma craneal, la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas y la intoxicación por monóxido de carbono.
Al respecto, estoy en condiciones de asegurar que la causa de mis olvidos no obedece ni a una intoxicación por monóxido de carbono, ni a…
Ni a una intoxicación por monóxido de carbono. Punto.

Acabo de recordar que quería hablarle del nuevo álbum de Kirk Knuffke, Amnesia Brown, título que según parece está inspirado en su bisabuelo… qué… ¿ya lo sabe?
No tenemos tiempo ni conocimientos suficientes para ahondar en los motivos que llevaron a Knuffke a ubicar su álbum en el marco referencial de la bizarra historia de su bisabuelo, pero sí estamos en condiciones de afirmar que eso ofició como musa inspiradora para erigir una obra atrapante, original y de deliciosa amenidad.

How it Goes es un auténtico paradigma de las cualidades armónicas en la que se funda Amnesia Brown: la concisión de la partitura, el relajado encadenamiento de espaciosas texturas, la naturalidad en los cambios rítmicos, el luminoso enunciado de la melodía y un nivel de improvisación dotado de un infrecuente poder de síntesis.
Kirk Knuffke, partiendo de una exigua paleta sonora, logra representar climas en contraste, reproducir orientaciones diversas y explorar un ideario multiforme. La economía de recursos aplicada en el alegato de su trompeta se potencia a través de la versatilidad de la batería de Kenny Wollesen y el invalorable aporte de Doug Wieselman quien, en un sorprendente doble rol, aporta sutileza y lirismo con su clarinete y dispara turbulentas armonías desde la guitarra eléctrica. Double actúa como epítome de esos principios. La trompeta inicia una lenta marcha desde los orígenes del jazz, estratégicamente interceptado por los agitados acordes de una guitarra proveniente de las fronteras del post-rock mientras la batería interactúa y unifica ambos mundos sonoros. Level ofrece un cabal dominio del proceso de tensión-relajación y un notable ejercicio contrapuntístico. En tanto que el tema que da título al álbum simboliza una mirada lúdica y naif de la libre improvisación.

2nd es una prueba viva de que se puede ser diferente sin convertirse en extravagante. La trompeta de Knuffke con anclaje en la tradición del jazz, los ascéticos acentos de la batería de Wollesen y la espacial y fragmentaria guitarra de Wieselman se funden en una convincente plástica asociada al nuevo milenio.
La breve y explosiva Red Bag está gobernada por los principios de la improvisación pero propiciando un belicoso efecto auditivo, en donde la línea melódica que dispara la trompeta lucha por imponerse a los alienados acordes de la guitarra mientras la batería desdobla los tempos haciendo las veces de mediador.
El adictivo Leadbelly abreva en las fuentes del blues y el folk para rendir pleitesía (y no sólo desde su titulo) al legendario compositor y guitarrista estadounidense Huddle Wlliam Ledbetter, más conocido como Leadbelly.
Practical Sampling se cobija en un relajado unísono entre la trompeta y el clarinete subrayado a contratiempo por la batería. De ese empaque armónico emerge un diáfano e incontaminado solo de Knuffke y la detallada exposición de Wieselman para, finalmente, retornar al unísono de apertura. En el maníaco clima de Hears It, la complejidad expresiva elude todo vestigio de oscuridad y la libertad instrumental nunca se aleja del distintivo nivel de resumen dialéctico que identifica al álbum.

En Totem, un melancólico fraseo en trompeta, los sutiles acentos en guitarra y una batería subterránea mutan lentamente hasta transformarse en un manifiesto de modernidad que enlaza al avant-rock y el jazz de vanguardia.
Need ratifica, sin venerar, la ligazón de Knuffke con la tradición, en tanto que Fix It Charlie, en otro juego de humores contrapuestos, coquetea con el punk-jazz mientras la trompeta filtra frases de My Heart Belongs to Daddy de Cole Porter.
High-pants Bob luce despojada de ornamentaciones superfluas y sirve de excusa para un solo de batería que privilegia los coloridos matices al desborde ególatra, en tanto que Narrative está gobernada por cadencias de austeridad minimalista y una melodía cuasi pastoral. Luego, sin perder identidad ni cohesión estilística, abordan el paranoico post-rock de Please Help Please Give para finalmente cerrar el álbum con la economía descriptiva de la balada folk, Anne.

Kirk Knuffke, en Amnesia Brown, aunque suene contradictorio, no sufre de ningún tipo de amnesia. El pasado no sólo esta presente aquí como una fuente de inspiración sino también como firme disposición a confrontar la cambiante dinámica del futuro.
http://www.elintruso.com/article.php?id=1833

All About Jazz Italy review by Vincenzo Roggero

Kirk Knuffke – Amnesia Brown (CF 167)
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L’idillio, musicalmente parlando, nasce all’interno della Nublu Orchestra, la formazione diretta ogni lunedì nell’omonimo locale da Lawrence Butch Morris. Knuffke, Wollesen e Wieselman scoprono più di una affinità elettiva ed il trombettista decide di incidere proprie composizioni utilizzando il talento di Wieselman, sia al clarinetto che alla chitarra, dando vita così ad una sorta di doppio trio.

E questa è la prima grande idea di Knuffke, perché a seconda dello strumento imbracciato da Weiselman la musica prende una direzione ben precisa. Cameristica, ricca di lirismo, sebbene asciutto ed essenziale, morbida, melodicamente asimmetrica, talvolta commovente quando Weiselman è alle prese con il clarinetto. Ruvida, acida, spigolosa, nevrotica, metafisica, quando a intervenire è la chitarra, un po’ rumoristica alla Arto Lindsay un po’ rockish alla Nels Cline. Ed il contrasto con il tono caldo, rotondo ma avvelenato delle tromba del leader diventa un altro valore aggiunto dell’incisione.

La seconda intuizione è l’aver frazionato i cinquantasei minuti dell’incisione in ben sedici composizioni. Non una semplice operazione matematica ma una scelta estetica ben calcolata che spinge da una parte la scrittura ad essere precisa, perfettamente centrata, dall’altra porta l’improvvisazione verso l’essenzialità, depurandola da orpelli e ricami superflui.

Il risultato è che nonostante la durata media dei brani non superi i tre minuti, l’impressione è di esecuzioni ariose, in alcuni casi dilatate con spazi e tempi che vanno ben al di là del loro valore numerico. Merito senz’altro della scrittura e della rigogliosa vena improvvisativa dei musicisti, con tante idee sul tappeto, che lungi dall’intasare lo spazio sonoro, ne costituiscono l’intima ed essenziale ragione d’essere. Se tutti e tre i musicisti sono in grande spolvero in questo Amnesia Brown, non si può non sottolineare lo straordinario drumming di Kenny Wollesen, uno dei pochi, veri innovatori della batteria moderna.
http://italia.allaboutjazz.com/php/article.php?id=5091

Gapplegate Music review by Grego Edwards

Kirk Knuffke & A Bare-Bones Trumpet, Clarinet, Drum Trio

Kirk Knuffke – Amnesia Brown (CF 167)
Chances are you may not have heard of Kirk Knuffke. He plays a thoughtfully burnished trumpet, puts together some singularly baroque-ish and post-boppish instrumental motifs and has the good idea to form a trio with fellow music-makers Doug Wieselman (on clarinet or guitar) and Kenny Wollesen (on drums) for Amnesia Brown (Clean Feed).

It’s a set of music where the rather naked trio setting gives all concerned plenty of air and aural presence. They take good advantage of the opportunity. Knuffke writes some very interesting lines to frame the improvisations and Wollesen’s drums gently swing or add color as needed. Kirk’s trumpet work is introspective and direct on this date. His sound is bell-like; his note choices well played from the standpoint of gamesmanship as well as execution. Wieselman’s clarinet follows along similar lines and makes for a very appropriate co-frontline voice. His guitar work is filled with loose humor and earthiness.

Amnesia Brown burns and cools alternately. It has a mood that inspires contemplation without stinting on musical content. Certainly recommended.
http://gapplegatemusicreview.blogspot.com/2010/04/kirk-knuffke-bare-bones-trumpet.html